viernes, 8 de mayo de 2009

Adiós, dulce poeta

Lunes 18 de Mayo 2009.

Se cerraron sus ojos, pero no su voz. Mario Benedetti camina hacia la luz, y nos ha dejado la suya: su poesía.

Táctica y estrategia

Mi táctica es

mirarte

aprender como sos

quererte como sos.

 

Mi táctica es

hablarte

y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible.

 

Mi táctica es

quedarme en tu recuerdo

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

pero quedarme en vos.

 

Mi táctica es

ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos

simulacros

para que entre los dos

 

no haya telón

ni abismos.

 

Mi estrategia es

en cambio

más profunda y más

simple.

 

Mi estrategia es

que un día cualquiera

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

por fin me necesites.

 

Corazón coraza
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

2 comentarios:

Alejandro Hernández y von Eckstein dijo...

Muy cierto Milia, Don Mario se fue tal vez, como decimos los que creemos en la reencarnación, para volver a comenzar,pero lo que seguro es que nos dejó un gran tesoro de luz que podrá ser disfrutado eternamente por las sucesivas generaciones que se sienten a deleitarse con su obra.
Ningún panteón, o monumento por más majestuoso que se le levante para homenajearlo, podrá tener el mismo efecto que su obra, simple pero cálida y llena de espiritualidad.

Milia Gayoso Manzur dijo...

Las voces buenas, aquellas capaces de unir y sembrar esperanzas, dejan un eco eterno cuando callan.

Gracias por compartir este sentimiento de tristeza, Alejandro