lunes, 12 de diciembre de 2011

Entrevista - Gladys Carmagnola


Gladys Carmagnola, ganadora del Premio Roque Gaona 2011

¿De lodo, miel y lágrimas?”,

el libro que le trajo alegría


El poemario místico fue finalista de un importante galardón en España y tiene una Mención de Honor en el Premio Nacional de Literatura.


Su poemario místico “¿De lodo, miel y lágrimas?”, solo le da alegrías. Con este libro, Gladys Carmagnola fue finalista del XXVIII Premio Mundial Fernando Rielo, en España, consiguió una Mención de Honor en el Premio Nacional de Literatura 2011 y ahora acaba de lograr el Premio Roque Gaona, dotado de 6.000.000 de guaraníes. Generosa en poesía, en palabras de afecto para todos, y en agradecimiento a lo que le brinda la vida, la escritora paraguaya disfruta de su excelente momento personal.


-¿Qué sentís?

-Felicidad, mucha felicidad es lo que siento. Hace bastante ya he entrado en lo que aprendí a llamar “la edad de las aceptaciones”. Y si acepto absolutamente todo, ¿cómo no acatar con la máxima dicha esta alegría que mi trabajo me brinda? Amén de sentir una estimulante palmada, bien fuerte, en el hombro, todo premio literario puede orientarnos acerca de cómo vamos por la senda elegida. Con respecto específicamente al Premio Roque Gaona, me complace muchísimo que la familia Gaona Giardino –afectuosos herederos de un gran hombre– haya perseverado en el aporte de su empresa Fénix SA de Seguros y Reaseguros a la literatura a través de la Sociedad de Escritores del Paraguay otorgando un hermoso trofeo además de un premio en metálico, en un acto entrañablemente emotivo con gente hasta de pie en un salón repleto en el que se rindió también un homenaje a nuestra gran escritora Raquel Saguier(+). Me emociona recordar a quienes valen.


-¿Es un libro bendecido “¿De lodo, miel y lágrimas?”? También estuvo a pasos de ganar el Premio Nacional de Literatura...

-No sé de cuántos kilómetros habrán sido los pasos, pero sí: le han dado una mención de honor que me honra de veras. Sin duda, desde mi óptica “¿De lodo, miel y lágrimas?” es un libro especialísimo en mi obra total. Lo afirmo sin rubor porque como autora sé cuánto estuvo en juego en el itinerario que me llevó a concretar una obra específica. Por el tema, nunca antes impreso como único en mis poemarios; por haber podido superar los 700 versos con ritmo y rima (elegidos) en seis días; por haber llegado a finalista en un premio mundial de poesía en España; haber obtenido una mención de honor en el Nacional y ahora el “Roque Gaona” mediante dictamen unánime de un jurado de entendidos en la materia, creo que la bendecida soy yo, a través de mi obra.

HILO EN EL CARRETEL

- ¿Cómo cierra tu año?

-Ha sido un año de múltiples preocupaciones, aunque también de gratificaciones muy estimulantes en lo personal. Lo social me tiene bastante desasosegada como a la mayoría de las personas conscientes. Sin duda, hubiera podido lograr más, sobre todo haber dejado pruebas de más circunstancias por las que vamos atravesando dificultosa pero valientemente. Por otra parte, he podido comprobar otra vez que la vocación que me tiene ocupada desde hace más de medio siglo es una de las pocas, si no la única por la cual se te aplaude, se te felicita y hasta se te premia. De modo que ha sido un año fructífero en lo personal, aunque aún tenga una deuda conmigo misma, que no he logrado saldar. Y espero no acabe tan pronto el hilo de mi carretel para seguir... seguir...¿puedo decir “aportando”?

-¿Cuáles son tus proyectos futuros?

-Ante todo, continuar con vida para cumplir el compromiso asumido un lejano 2 de enero, dar cuanto pueda de mí en todos los órdenes y recibir no más de lo que me corresponda, sin permitirme dejar excesivos recuerdos negativos de mi tránsito. Además, llenar los meses de febrero y octubre (son los que me faltan) con la presentación de uno de los seis libros inéditos que aguardan en mi inteligentísima compañera de viaje.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Entrevista - Gloria V. Casañas


Gloria V. Casañas, autora de “Y porâ”

El agua lleva y trae, tanto

lo bueno como lo malo”



La escritora argentina vino a Paraguay para promocionar su novela, cuya trama transcurre durante la Guerra Grande.

Una historia de amor en medio de una guerra cruenta y absurda, fue la idea disparadora para que la escritora argentina Gloria V. Casañas escribiera su novela “Y porâ”, que promocionó en Paraguay, durante esta pasada semana. El libro, editado por Plaza&Janés, es distribuido en el país por la librería Quijote. ¿Cómo instala esa trama en medio del dolor? “La idea de situar la novela en la Guerra Grande revoloteaba en mi mente cuando todavía estaba escribiendo “La maestra de la laguna”, así que la guardé a la espera del momento adecuado. Al principio me asaltó la duda, porque el contexto es duro, y no quería minimizarlo, pero el tema se tornó tan presente en mí, que me dije que era esto lo que debía escribir, y no me arrepiento, siento que investigar sobre esta guerra me enriqueció y me acercó a la idiosincrasia paraguaya”, dice. Cuenta que “Y porâ” le surgió como título apenas pensó en la tierra que quería describir, surcada por ríos. “El agua lleva y trae, tanto lo bueno como lo malo. Por los ríos circulaba el comercio de entonces, los barcos que participaron en la guerra, y por los ríos bajaron los cadáveres de los soldados. Pero el discurrir del agua tiene un mensaje sanador, el río siempre se renueva, y eso es lo que me motivó a elegir este título: una nueva vida después del horror. Por otro lado, quería que el nombre fuese en guaraní, una lengua tan rica y tan viva”.


SOLO EXISTIR


Gloria cuenta que es difícil medir el tiempo de escritura de una novela como esta. “Hay mucho dedicado a la lectura y a la investigación de campo; si tuviese que hacer un promedio, diría que trabajé más de dos años. Empecé con el nombre del protagonista: Bautista. Pensé en él como un hombre bueno y sencillo, sin otra ambición que su existir, y que se vio arrastrado a una situación dramática que lo transforma. Por otro lado, los personajes reales de este período me atraían: el Mariscal López, capaz de movilizar a todo un pueblo y de mostrarse tan cercano a él; Elisa Lynch, que lo siguió hasta el fin; los conflictos de la región del Plata, los entreveros políticos que protagonizaron Mitre y Urquiza. Hasta la presencia del Gauchito Gil, tan venerado en el litoral de mi país, y que estuvo en la guerra, como tantos otros que se labraron allí un nombre. La Guerra de la Triple Alianza fue una verdadera epopeya, y en ese escenario se forjaron hombres que luego serían protagonistas de la vida política. Casi todos pasaron por ella”.


MOSTRAR EL CONFLICTO


Sobre el momento en que definió sus afectos hacia la literatura, Gloria sostiene que fue desde pequeña. “Yo escribí desde muy chica, poesías, cuentos…novelas cortas. Reconozco que me gusta resaltar lo autóctono, mostrar la vida cotidiana de otras épocas, y sobre todo, me interesa el conflicto entre las culturas nativas y la europea, tanto el que se dio en tiempos antiguos como el que todavía pervive. ¿Cuáles son sus expectativas? “Yo solo quiero que disfruten de lo que escribo, y que los lectores me cuenten después su parecer. Ese intercambio es muy valioso para mí. Mi mayor premio es que alguien me diga que se olvidó del mundo leyendo mis novelas. Hay, sin embargo, un agregado: vivir la propia historia a través de los personajes de ficción. Mis lectores me agradecen que les muestre eso, es un modo de recuperar la tradición. Como dijo Sarmiento: “las novelas han educado a la mayoría de las naciones”. Yo misma me eduqué con las novelas. Creo que fueron los libros mismos los que me indicaron ese camino. Yo amaba leer y mis padres me guiaron en las lecturas. Siempre hubo muchos libros en casa, se hablaba de libros y de autores, y en ese entorno supongo que se definió esta vocación.


SUS LECTURAS


De chica adoraba leer a Julio Verne, Emilio Salgari, Jack London, Mark Twain, que me traían a casa las aventuras que me hubiese gustado vivir –dice Gloria Casañas–. También leía mucho a Charles Dickens, Louise May Alcott, y cuando estudiaba en el secundario, me enamoré de la literatura española del Siglo de Oro. Es el día de hoy que sigo prendada de esas obras clásicas, creo que les debo mucho. Es difícil señalar sólo algunos autores, pues uno es el resultado de muchas lecturas. El Quijote y el Martín Fierro son, para mí, libros de cabecera a los que se vuelve una y otra vez. De los escritores sudamericanos, Gabriel García Márquez me sacude entera, aunque me gustan también Isabel Allende, Augusto Roa Bastos y Vargas Llosa. Jorge Luis Borges me marcó con la fuerza del sustantivo, y Manuel Mujica Láinez me enseñó a tejer una historia dentro de un marco de época. Espero que “Y porâ” sea recibido en el Paraguay con el mismo cariño con que lo escribí.

martes, 8 de noviembre de 2011

Opinión-Lo que corazòn quiere tener


Publicado en La Nación,
el 8-10-2011
(Dibujo de Nelson Marìn)



Ella siempre está “pescando” en el portón. Si alguien lo abre, se introduce con rapidez y corre a buscar la comida de Scott que normalmente sufre de inapetencia de la comida casera y de la hospitalidad del hogar, ya que prefiere correr por el barrio como todo buen Delmer, rebuscándose por algún hueso largamente lamido por otros perros.
Ella entra, sumisa, moviendo la cola, en busca de un poco de comida y afecto, y suele recibir como respuesta un ¡fuera, a tu casa! Lo mismo que le dicen los vecinos a nuestro callejero perro, a quien le encanta ladrarle a todo el que pase por la calle, frente a sus narices.
Además del fuera, Scott suele ligar un cascotazo, o una patada de parte de algún motoqueiro al que molestó en exceso. Normalmente suele salir a hacer su vuelta canina diaria y regresa a pedir que se le abra, pero, también ocurre que se quede durmiendo en la vereda, cuando tardó mucho visitando a su novia, cuadras arriba.
La perra Corazón, bautizada así por mis hijos porque tiene una mancha negra con esa forma perfecta, en uno de sus costados, aprecia más lo que le brindamos a nuestro perro, que él mismo.
Ya le hemos amenazado a Scott con hacer cambio de mascota, con Corazón, si es que continúa portándose de esa manera, pero prefiere mover la cola y pedir cariño, el mismo que se le brinda a Molly, toda blanca y coqueta. Pero ella, con aires de princesa, marca su territorio, y deja bien en claro quién manda en esa casa. Corazón vive cerca, pero aparentemente no es feliz en su casa, o simplemente tiene el mismo espíritu inconformista de Scott, que sale al mundo a buscar otras emociones, aunque termina volviendo siempre a su canasta de dormir.
La simple historia de estas dos mascotas es muy parecida a la vida de muchos jóvenes. Algunos tienen un hogar donde sus padres buscan darles cobijo, alimentos y cariño, pero no les resulta suficiente. O simplemente quieren lo que no tienen y no valoran lo que poseen. El consumismo terrible, que invade como un hongo, los hace desear tenerlo todo, de manera rápida y fácil. Ropa de moda, celulares, computadoras, auto... y eso no es bueno.
En la ansiedad de conseguir esas “exigencias” de la “vida moderna”, chicos y chicas corren el riesgo de caer en poder de gente inescrupulosa que les deslumbra con espejitos, como ocurre con jóvenes que han acabado en poder de proxenetas o muchachos que terminan cometiendo delitos leves que se van agravando con el tiempo.
El diálogo en la casa es fundamental para hacerles entender que lo único que empieza de arriba es un pozo, y que es importante estudiar para encontrar un buen empleo e ir escalando la pirámide de los deseos materiales. Esa es la ventaja con los jóvenes, se puede conversar con ellos. Scott y Corazón no entienden de razones.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Entrevista-Celeste Verges/Feria del Libro San Jose


Publicado en La Nación,

el 23.10.2011


Corte de la cinta inaugural de la muestra, el lunes pasado, frente al Teatro Maccio.



Con presencia paraguaya

Cierran hoy feria

librera uruguaya


La muestra presenta múltiples actividades en una ciudad sureña de Uruguay.

Ocho carpas instaladas en la Plaza 33 se han convertido en el “hogar” de la 6ª Feria de Promoción de la Lectura y el Libro, de la ciudad de San José de Mayo, capital del departamento del mismo nombre, de la República Oriental del Uruguay. La muestra abrió el lunes 17 y cierra esta noche, luego de un día repleto de múltiples actividades, entre las que se destaca el homenaje y recuerdo del éxodo del pueblo oriental, cuya celebración se inició anoche

La feria nació como una inquietud personal”, dice Celeste Verges, asesora en educación de la Intendencia de San José, y alma indiscutible de esta muestra que crece cada vez más.

Nació de mi inquietud como docente porque siempre me pareció que había un deber con lo que es el libro y la lectura, en San José. Entonces le propuse al intendente la posibilidad de hacer algo que nunca se había hecho; me dijo que presente un proyecto, y salió”, dice feliz.

Agrega que la primera muestra se realizó en el 2006, pensando en algunos principios básicos, como la gratuidad y la posibilidad de que toda la gente tenga acceso a la misma. Así como un principio democrático de recibir a todas las opiniones y sea un espacio de debate, con una finalidad clara de que se convierta en espacio de formación ciudadana.

Celeste sostiene que la muestra librera hoy es “mucho más que un proyecto cultural, o de expresión de los libros o las ventas, es un proyecto educativo que parte de un proyecto macro denominado 'San José educa'”.

Consultada en qué radica el éxito de su proyecto, Celeste afirma: “El éxito está cuando un proyecto nace de una necesidad sentida”.

APORTES DIVERSOS

¿Cómo se solventa la feria? “Con trabajo y colaboración”, explica Celeste. “El principio de gratuidad alcanza a todos. No se le cobra el piso a las librerías y editoriales, tampoco a las embajadas. La Intendencia solventa el hospedaje y la comida de los feriantes. El 60% lo asume la Intendencia y el resto se paga con aportes privados”. San José es una región industrial; es zona ganadera, lechera y papera. La gente asumió que gastar en educación y cultura es una inversión a corto, mediano y largo plazos, y redunda en beneficio de todos.


*************************************************************

DELEGACIÓN

La delegación de escritores paraguayos, compuesta por Lita Pérez Cáceres, Rodney Zorrilla, Alejandro Hernández y Milia Gayoso, cumplió con varias actividades programadas por la organización. Los libros de los mismos han sido exhibidos y vendidos en la Carpa de las Embajadas, donde lastimosamente, la Embajada nacional en Uruguay no envió representación alguna. Las demás representaciones diplomáticas dispusieron un funcionario para atender a las visitas, y trajeron decenas de títulos de autores de su país.

Los escritores nacionales realizaron encuentros en diversas instituciones como la Cárcel Regional de San José. También compartieron con los adultos mayores del hogar de ancianos de la ciudad.

martes, 1 de noviembre de 2011

Estampas - San Josè (Uruguay)



Momentos inolvidables, durante la participación paraguaya en la Feria del Libro de San Josè (Uruguay)


















domingo, 30 de octubre de 2011

Memoria: Feria de San Josè-Uruguay



(Publicado en La Naciòn

el 30.10.2011)


URUGUAY

Historia de una feria

que no quería dormir


La cita literaria se realizó del 17 al 23 de octubre, en la ciudad de San José.




La plaza estaba silenciosa. El lunes por la mañana, las carpas blancas ubicadas en la Plaza 33, que dieron cobijo a la sexta Feria de Promoción del Libro y la Lectura de San José (al sur de Uruguay), parecían en letargo.

Los libros que no fueron “adoptados” por un comprador, aún estaban allí, esperando volver a sus lugares de origen, pero ya no había niños, jóvenes ni adultos tomando “por asalto” los estantes, para hojearlos.

La feria se durmió en la noche del domingo, y volverá a despertar en un año, con mayores bríos, porque no quiere cerrar los ojos por mucho tiempo.

Los componentes de la delegación paraguaya de escritores (Lita Pérez Cáceres, Rodney Zorrilla, Alejandro Hernández y Von Eckstein y esta humilde narradora) le dimos una última mirada a la ciudad, antes de regresar al solar propio.


EXPERIENCIAS

Volvimos atesorando la experiencia de ver que es posible, que una entidad estatal como la intendencia de la ciudad y las empresas privadas aúnen esfuerzos para sacar adelante un proyecto cultural, del que pueden sacar provecho todos.

Regresamos con el placer de haber visitado varios colegios, la cárcel regional y el hogar de ancianos, sitios donde pudimos compartir historias de vida reales y ficcionadas.

Además de concretar proyectos a mediano y largo plazo, entre charrúas y guaraníes, con sueños comunes de crecimiento en lo cultural.

Durante la semana del 17 al 23 de octubre, la muestra librera de la pequeña ciudad uruguaya, ubicada a 92 kilómetros de Montevideo, recibió a miles de visitantes, a escritores nacionales y extranjeros,y ofreció actividades alternativas y fantásticas como las muestras de artistas plásticos como Carlos Páez Vilaró, la presencia del escritor y conductor argentino Alejandro Dolina, de 67 años, cuya presencia en el Teatro Macció (para grabar su programa “Recordando el show de Alejandro Molina” en vivo para el Canal 7 TV Pública), rebasó las instalaciones e hizo que la gente lo siguiera incluso desde la calle y la plaza.


BICENTENARIO

La feria también rindió homenaje al Bicentenario uruguayo y a la recordación del éxodo del prócer José Gervasio Artigas (1764-1850) y el pueblo oriental, en la fecha del 23 de octubre.

Uno de los actos se realizó en la zona cercana al río San José, donde se inició el exilio, y desde donde partieron jinetes y carretas para volver a hacer el camino; y el otro, con presencia del presidente José “Pepe” Mujica, en la estación del tren.

Con mucha satisfacción y “envidia” sana, regresamos al país, conscientes de que el libro vive, sana, une y reivindica.

jueves, 13 de octubre de 2011

Relatos sueltos- El regreso

El viento mecìa las margaritas hacia la derecha. Allì, el rìo, manso, quieto, iluminado por la luz del sol, corrìa silencioso. El verde de la pradera continuaba en sus ojos. Viò a la joven correr entre las flores, eligiendo a la màs bella para colocàrsela en el pelo.

La viò tambièn, sentada en la orilla, con los pies en el agua, mirando soñadora hacia la otra orilla, donde los àrboles tupidos formaban un impenetrable bosquecillo.

Y la viò partir, cabizbaja hacia un lugar sin rìo, pradera ni margaritas. Ella volviò la vista para captura la imagen en su retina.

Volviò a su paraiso, treinta años despuès. Todo estaba en su sitio... hasta los sueños de juventud, aguardàndola entre las margaritas silvestres de su campiña.

miércoles, 5 de octubre de 2011

"Si" de Rudyard Kipling




Si puedes mantener la cabeza sobre los hombros

cuando otros la pierden y te cargan su culpa,

si confías en ti mismo aún cuando todos de ti dudan,

pero aún así tomas en cuenta sus dudas;

si puedes esperar sin que te canse la espera,

o soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,

o ser odiado sin dar cabida al odio,

y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad:


Si puedes soñar y no hacer de tus sueños tu guía;

si puedes pensar sin hacer de tus pensamientos tu meta;

si Triunfo y Derrota se cruzan en tu camino

y tratas de igual manera a ambos impostores,

Si puedes tolerar que los bribones,

tergiversen la verdad que has expresado

y que sea trampa de necios en boca de malvados,

o ver en ruinas la obra de tu vida,

y agacharte a forjarla con útiles mellados:


Si puedes hacer un montón con todas tus victorias,

si puedes arrojarlas al capricho del azar,

y perder, y remontarte de nuevo a tus comienzos

sin que salga de tus labios una queja;

si logras que tus nervios y el corazón sean tu fiel compañero

y resistir aunque tus fuerzas se vean menguadas

con la única ayuda de la voluntad que dice: “¡Aguanta!”


Si ante la multitud das a la virtud abrigo,

si aún marchando con reyes guardas tu sencillez,

si no pueden herirte ni amigos ni enemigos,

si todos te reclaman y ninguno te precisa;

si puedes rellenar un implacable minuto

con sesenta segundos de combate bravío,

tuya es la Tierra y sus codiciados frutos.

Y, lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!



Rudyard Kipling. Escritor hindú nacido el 30 de diciembre de 1865 en Bombay. Estudió

en Inglaterra y a su regreso a la India comienza a publicar. Son imprescindibles sus

novelas “El Libro de la Selva” (1894), “Capitanes intrépidos” (1897), o “Kim de la India”

(1901). Obtuvo en 1907 el Premio Nobel de Literatura. Falleció en Londres el 18 de

enero de 1936.


lunes, 3 de octubre de 2011

Opiniòn- Los "hermanos" de G.


Publicado en La Nación

(3.10-2011)

Era invierno. Por alguna razòn, aquella tarde volvì a casa antes de lo habitual. Apenas abrì la puerta, vì a mi beba menor parada en la cuna, agarratita a la baranda, temblando y balbuceando de frìo, con la piel azulada y los ojitos brillantes. Estaba apenas vestida con un osito amarillo de algodòn... y hacìa muchìsimo frìo. Se me llenò de làgrimas el alma. Mi primer impulso fue abrazarla y tratar de darle calor con mi propio cuerpo, para luego abrigarla de inmediato y a continuaciòn enviarle a la “china” a la niñera, por descuidada e inhumana. Ella sì estaba calentita, mirando la telenovela con el mate en la mano, en la habitación que compartìa con las nenas màs grandes.

En una anterior situación, cuando mi primera hija tenìa tres años, viviamos en un pequeño departamento; yo salìa a trabajar temprano y volvìa a casa al anochecer. Su niñera de entonces era encantadora. La cuidaba con cariño, jugaba con ella como si fuera otra criatura y raramente dejaba de volver a casa los lunes temprano, despuès de sus domingos de franco. Pero, tiempo despuès descubrì que era excesivamente veleta y metìa a sus novios en la casa, cuando yo no estaba.

Un dìa, con total inocencia, ni niña me dijo: mami, què muchos hermanos tiene G. ¿Muchos hermanos?,no, sòlo tiene uno, le dije. Pero, con los detalles que me contò, me invadieron las dudas e hice mis averiguaciones con las vecinas.

Nuestra querida G. recibìa diferentes visitas en la semana, con el peligro que significaba meter a personas extrañas en la casa, por la seguridad de mi hija y la de nuestros bienes materiales.

Estas son apenas dos anècdotas en mis veintidos años de madre y trabajadora fuera del hogar, repartiendo mi tiempo entre mis ocupaciones y la crianza de mis cuatro hijos. Recuerdo que en los primeros años de independencia de mi casa materna, lleguè a cambiar cinco o seis niñeras en un año, por diversos motivos. Una le arrancaba puñados de cabellos a mi niña cuando la peinaba, otra siempre enfermaba a su madre cada lunes y yo tenìa que correr con mis dos hijas mayores a la casa de mi querida amiga Elba, quien cerraba su peluquerìa para cuidar a las niñas durante todo ese dìa; Otra, a quien queriamos mucho y adoraba a las nenas, nos dejò sin previo aviso porque, loca de amor, se fuè a vivir con el guardia de la otra cuadra...

Las penurias continuaron hasta que hace màs de quince años, una persona de mi familia aceptò trabajar con nosotros. Desde entonces, los chicos tienen a su “Tiamama” que los cuida mientras mi esposo y yo trabajamos tranquilos ; aunque en estos años nos han sobrado situaciones relacionadas a la salud de nuestros hijos, que nos han mantenido en alerta permanente y con el acelerador preparado para salir “volando” bajo rumbo a la casa.

No es fàcil encontrar a una persona adecuada para encargarle el cuidado de nuestros mayores tesoros mientras salimos a trabajar. Asì como a las empleadas domèsticas tambièn les cuesta encontrar una familia donde sean bien tratadas y reciban un pago justo por sus labores.

Se escuchan historias de todo tipo, como la que ocurriò dìas atràs cuando el pequeño Alejandro fue llevado de su hogar por su niñera con trastornos mentales; y de otros casos donde las niñeras castigan a los pequeños, de manera fìsica o sicològica.

Tambièn se sabe de patrones que infunden maltratos increibles a sus empleadas (las golpean fìsicamente, les pagan sumas miserables, les regatean la comida, las llevan con su uniforme de domèsticas al consultorio del periatra o al club- humillàndolas- , las maltratan verbalmente delante de extraños, etc. ). La viña del Señor està poblada por diferentes tipos de vid.

La realidad nos muestra que hay que mirar con los tres ojos a quien metemos en nuestras casas y en nuestras vidas, especialmente porque està en juego la salud fìsica y mental de nuestros hijos. ¿Recuerdan la pelìcula “La mano que mece la cuna?.

En contrapartida, debemos estar dispuestos a tratar a esas importantes personas, como se lo merecen. La niñera/empleada domèstica nos reemplaza mientras estamos fuera de la casa, y eso señoras, no tiene precio.




martes, 20 de septiembre de 2011

opiniòn- Vuelvo temprano... mañana


(Publicado en La Nación, 20.09.2011)

“Me estoy por recibir de vampiro”, dice una amiga, cuyo hijo adolescente sale a bailar con sus amigos y regresa al amanecer. N. se queda despierta hasta la madrugada esperando al fiestero, y luego se pasa el día domingo caminado como una zombi, porque mientras el agotado trasnochador duerme hasta que le despierten para almorzar, ella debe continuar con su rutina cotidiana de ama de casa.

Pensé en la angustia de N., cuando leí sobre el accidente de la joven Reina del Bicentenario, quien lastimosamente falleció ayer, a causa del grave accidente que sufrió cuando volvía de una fiesta, acompañada de una amiga, a las 7:00 de la mañana.

Para los jóvenes de hoy en día es normal retornar a sus hogares, recién al amanecer, después de haberse divertido toda la madrugada.

En casa también tengo una personita que regresa con el alba cuando se va a bailar a la discoteca. Aunque no surta efecto positivo, siempre le digo: volvé temprano mi hija, y ella responde sonriendo: si mami, vuelvo temprano... mañana. Y me quedo allí viéndola partir feliz... y tranco la puerta, pero mi alma va tras ella y lo que queda de mí duerme de forma intermitente, hasta que escucho sonar el celular y oigo su voz que me dice: mami abrime la puerta. Cuando lo hago, la claridad ya se cuela por las rendijas...

Si usted, lector/a ya pasó las cuatro décadas, recordará que antes volvíamos a la casa alrededor de la medianoche, después de las fiestas de 15, de la disco o de los conciertos bailables de las agrupaciones musicales. Ahora, los jóvenes salen de la casa a la medianoche, después de cenar y emperejilarse, y cuando los padres sentimos pesados los párpados, ellos tienen todas las pilas cargadas para disfrutar de la noche como si fuera las once de la mañana.

Como vivimos en la zona cercada a varias discos como Face's y Dylan, normalmente vemos en las mañanas de sábados y domingos, a muchachos jóvenes tomando cerveza a las 7:30 de la mañana, y a chicas jovencísimas y hermosas, caminando vacilantes con los stiletos en las manos, por la avenida Mariscal López y adyacencias. Suelo preguntarme cuántos de ellos llegan en buenas condiciones físicas a sus casas, porque manejar o ser acompañante, en esas condiciones, es un pasaporte a los accidentes, y a las terribles secuelas que estas provocan.

No sé en qué momento de nuestras vidas, los horarios de las salidas nocturnas comenzaron a trastocarse, con todo lo que eso significa en términos de salud física y mental, y seguridad, para nuestros hijos y para nosotros como padres. Cuando nuestros adolescentes aún dependen de nosotros, es todo un desafío llevarlos y retirarlos de las fiestas a altas horas de la noche y de la madrugada. Y cuando ya se manejan por su cuenta, quedamos en la casa con el corazón en vilo, esperando verlos regresar al hogar, sanos y salvos.

Así como las cosas cambiaron para mal, sería maravilloso que se dieran “vuelta” para bien, y retornáramos a las costumbres sanas de antaño, con fiestas que terminen en horarios prudenciales.

Con chicos y chicas pasados de copa o con sueño, manejando al amanecer, solo iremos sumando más víctimas que lamentar, cada día. Si a eso le agrega el plus de la inseguridad en las calles, el panorama es absolutamente inquietante.

Entrevista - Guido Rodriguez Alcalà

(Publicado en La Nación, el 18-09-2011)

Guido Rodríguez Alcalá, historiador y escritor
“Para saber qué somos, debemos
saber qué hemos sido”


Acaba de presentar su último trabajo “Crónicas del Bicentenario” y ya se encuentra inmerso en otra novela histórica.
.

Mientras aún saborea el éxito de su novela “El peluquero francés”, ganador del Premio Lidia Guanes 2010 de Novela Inédita, el historiador y escritor Guido Rodríguez Alcalá presenta en sociedad su último trabajo “Crónicas del Bicentenario”. En él trata sobre puntos de la historia, que considera no fueron suficientemente abordados.

–¿Cómo surge la idea de escribir tus “Crónicas del Bicentenario”?
Como la necesidad de poner por escrito lo vivido en este bicentenario. Por un lado, la experiencia de que los espacios públicos pueden ser verdaderos espacios públicos, que todos podamos utilizar sin molestar a nadie ni ser sometidos a molestias. Desde hacía mucho tiempo, el centro de Asunción era un lugar dominado por la falta de seguridad. Cuando llegó mayo, todos pudimos ocuparlo sin que se dieran situaciones conflictivas. En los días 14, 15 y 16 de mayo, hubo menos actos delictivos que los habidos hasta entonces en cualquier día de la semana, a pesar de la enorme concurrencia. Creo que se trató de las manifestaciones públicas más grandes de la historia del país. Fue una experiencia diferente. Por otro lado, en los debates, publicaciones, programas de radio y televisión se expresaron numerosas ideas que consideré necesario comentar.

–¿Por qué?
Bueno, para contestar la pregunta, quiero hacer una comparación. En 1911, en el primer centenario, el gobierno de Albino Jara decidió pasar los festejos para 1913, a causa de la situación explosiva en que se encontraba el país, en que una reunión pública podía derivar en un disturbio o una revolución. En 1911 apareció un solo libro sobre la independencia, el de Fulgencio R. Moreno titulado “Estudios sobre la independencia”. Una obra muy buena, pero solo una. En general, los historiadores de la época se ocupaban del pasado colonial o de la Triple Alianza. Como resultado, la independencia es la etapa menos conocida de la historia paraguaya. En aquel año, e incluso después, las discusiones históricas podían derivar en trifulcas. Hoy nos encontramos en una situación diferente: la gente puede expresar sus ideas sin necesidad de pelearse. Creo que es un cambio significativo, que debe quedar escrito.

–¿Cuáles son los puntos que tocas en este texto?
Los puntos que, en mi opinión, no han sido suficientemente abordados. Por ejemplo, la relación entre la independencia del Paraguay y la independencia de los demás países hispanoamericanos, que formaron parte de un solo proceso histórico. En general, las historias americanas se han escrito en forma aislada (paraguaya, argentina, uruguaya, etc.) sin tomar en cuenta los elementos comunes. He tratado de mostrar los elementos comunes de aquellos movimientos.

–¿Cuáles por ejemplo?
El hecho de que se formasen juntas de gobierno en los distintos países americanos, que no tenían comunicación: juntas en Caracas, Bogotá, Quito, Santiago de Chile, Buenos Aires, etc. ¿Por qué? Porque existía una tradición común, la del derecho español, que disponía la creación de juntas en casos de emergencia, como la muerte del rey. En 1810 y 1811, se trataba del cautiverio en Francia del rey de España Fernando VII.

CARLOTA DE PARAGUAY

–¿Qué se puede decir de Fernando VII?
Que fue el rey más criticado de la historia de España. Cerró periódicos, teatros y universidades, creó la Escuela de Tauromaquia (facultad para la formación de toreros), restableció la inquisición abolida por Napoleón. Un capítulo del libro se ocupa de Fernando. Su hermana Carlota Joaquina se le parecía mucho en el físico y las ideas, y estuvo a punto de ser reina del Paraguay.

–¿Cómo fue eso?
Carlota Joaquina estaba casada con el príncipe regente, y luego rey de Portugal Juan VI. La pareja llegó a Río de Janeiro en 1808, con su corte, huyendo de los franceses que invadieron Portugal, y ella quiso hacerse reconocer como reina, ya que Fernando estaba preso. A esto le dedico otro capítulo.

–¿Te parece importante profundizar en el conocimiento del pasado?
–Totalmente, porque, como dijo Cicerón, la historia es la maestra de la vida. Para saber qué somos, debemos saber qué hemos sido. El movimiento de la independencia enunció principios que siguen siendo válidos hasta hoy, como la necesidad de apoyar la educación, fundamento del progreso y la convivencia civilizada. Además, comprendió que los pueblos americanos debían unirse y superar los localismos estériles. Esto también sigue siendo válido.

–¿Cómo le está yendo a tu laureado “El peluquero francés”?
Creo que muy bien. Ha tenido varias ediciones, y gestiono traducciones en el extranjero. Dicho sea de paso, ahora se presenta la tercera edición del premio Lidia Guanes, que se fallará el año que viene.

–¿En qué estás trabajando ahora?
En una novela de corte histórico. Después quiero abordar el presente. Temas sobran, lo que faltan son los recursos y el tiempo.

BREVE BIOGRAFIA

Nombre: Guido Rodríguez Alcalá.

Fecha y lugar de nacimiento: Asunción, 1946.

Estudios: Derecho en la Universidad Católica de Asunción y literatura en Universidades de Estados Unidos.

Obras: Novelas como “Velasco” , “El rector” y “Caballero Rey”; cuentos como “Cuentos decentes”, “Curuzú Cadete”, y poemarios como “Apacible fuego”, “Viento oscuro” y “Leviatán”. También tiene publicados ensayos y trabajos antológicos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Entrevista- Renèe Ferrer

(Publicado en La Nación, 2l 21-08-2011)

Premio Municipal de literatura 2010


Renée Ferrer: “Deseo que el escritor viva dignamente”


La autora de “Las moradas del universo” y “La querida” sueña con que sus libros sean leídos en todo el mundo.


Prolífica y versátil, la escritora paraguaya Renée Ferrer espera crear una obra que alcance “la medida de sus sueños”. En plena promoción de su último poemario, ya está inmersa en el nacimiento de un nuevo trabajo, mientras disfruta de las pequeñas glorias que le otorga su oficio. Tiene el gran anhelo de que se valore y dignifique la labor del escritor.


¿Cómo surgió la necesidad de escribir esos poemas “cósmicos” de “Las moradas del universo”, tu último libro?

Las moradas del universo” es la poetización de mi creencia en la existencia de la evolución del ser humano desde los estadios más primitivos en la escala moral e intelectual hasta llegar a la reunión con el absoluto, la mente creadora, sabia y misericordiosa, de ese ser supremo que llamamos Dios. Esta teoría, si se la puede llamar así, tiene sus antecedentes tanto en mi obra poética como narrativa, pero sobre todo en la primera, como lo atestigua el poemario “Peregrino de la eternidad”, publicado en 1985 por la Editorial Alcándara, cuyo título sintetiza la postura del hombre en el universo: somos peregrinos de la eternidad.

Siendo el universo ilimitado, la existencia de un solo mundo habitado sería un desperdicio de infinito. Y esa infinitud me lleva a pensar en un Cristo cósmico, que además de salvar a la humanidad del planeta Tierra, pudiera redimir a todo el universo. Pero, el detonante fue la lectura de un libro de divulgación científica, “El universo”, de Isaac Asimov. Cuando lo leí quedé deslumbrada, y me di cuenta de que estas teorías de la transmigración de las almas y la pluralidad de existencias y mundos posibles no se contradicen con las explicaciones científicas sobre la creación.


¿Qué sentiste ante el homenaje que te hicieron en el Simposio de Literatura, organizado recientemente por la Universidad del Norte?

Sorpresa. Una grata sorpresa, que agradezco de corazón, y me hace pensar en los muchos escritores que se han pasado la vida escribiendo como yo; en lo que significa optar por la palabra y estar dispuesta a pagar el precio por abrazarla. Pero sobre todo me interesó la confrontación con mi propia obra, a partir de las ponencias de los integrantes de la mesa, todos profesores especializados en literatura. Fue un momento propicio para el debate, la manifestación de puntos de vista sobre la poesía y la prosa, y principalmente la novela “La Querida”. Escuchar los análisis de esa obra, dialogar con el público, sentir el pulso del lector, fue el mejor homenaje que me pudieran haber hecho.


VERSIONES TRADUCIDAS


¿Está en proceso de traducción otra obra? ¿Cuál es el beneficio de publicar en otra lengua?

En este momento la doctora Betsy Partyka, de la Universidad de Ohio, está finalizando la traducción al inglés de “Los nudos del silencio”, mi primera novela. Traducir en otra lengua es ampliar el radio de lectura de un libro, salvando las barreras del idioma; es poder enviar la versión de tus textos en otra lengua, cuando te piden un poema o un cuento, porque se va a publicar en una revista o una antología de los participantes de un festival de poesía, en lugares donde no se habla español. Es sumamente útil y gratificante poder entenderse con la gente que está en tu misma longitud de onda, aunque hable un idioma absolutamente desconocido, como el estonio, por ejemplo. Entonces, esa versión en inglés o francés o alemán, resulta el único puente posible para hacer contacto. Si no existieran traducciones viviríamos en una Torre de Babel.


¿En qué trabajas ahora?

Estoy inmersa en la poesía. Además, terminando una obra teatral infantil para mi próximo nieto Iván, quien está por nacer. Empecé con esta costumbre cuando nació la primera, y ahora me pregunto si podré cumplir con todos los que vendrán. Espero que no me abandone la fertilidad.


QUE LA ALEGRÍA DURE


¿Qué le falta a la escritora-mujer Renée Ferrer? ¿Qué ves en el horizonte?

Generalmente se piensa que lo alcanzado no es suficiente, que podemos exigirnos más y lograr algo mejor; eso está dentro de la naturaleza humana y no soy ajena a mi condición. Sueño con que mis libros sean leídos en todo el mundo, en diferentes lenguas; con escribir algo que alcance la medida de mis sueños; en que las obras de la literatura paraguaya se difundan por su valor y tengan acceso a las redes editoriales que aseguran una cantidad sustancial de lectores. Deseo que el escritor viva dignamente. Si un plomero, un técnico en computadoras o refrigeración, un analista de sistemas, puede vivir dignamente de su trabajo, por qué no lo podría hacer el escritor que reúne las calificaciones para ello. Creo que sería lo justo, y que el tema amerita una reflexión sobre la manera de salvar la barrera del desconocimiento en el exterior. Mirando el horizonte, agradezco a Dios todo lo que me ha dado en esta vida, y soy consciente de que cuanto tenemos nos viene de Él: la energía, la salud, los dones, el amor, la familia, la amistad, la fe, la escritura. Cuando miro el futuro, además de soñar, recuerdo la maravillosa música de Juan Sebastián Bach: “Que esta alegría nos dure, Señor”, y cuando estoy feliz repito siempre esa oración.



Hoja de vida


Nombre: Renée Ferrer

Oficio: poetisa, narradora, ensayista y doctora en historia.

Lugar y fecha de nacimiento: Asunción, 1944

Obra poética: “Hay surcos que no se llenan”, “El acantilado y el mar”, “Itinerario del deseo”, “Peregrino de la eternidad”, “Sobreviviente”, “Nocturnos”, “La voz que me fue dada”, “Las cruces del olvido”, y muchas otras.

Obra narrativa: “La seca y otros cuentos”, “Los nudos del silencio”, “Por el ojo de la cerradura”, “Desde el encendido corazón del monte” y “La querida”, entre otras.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Entrevista Juan Gabriel Vàsquez



Entrevista publicada en La Nación, el 3 de julio de 2011, cuando Juan Gabriel vino a Asunción para presentar su novela "El ruido de las cosas al caer".





Juan Gabriel Vásquez:


De alguna manera, esas cosas se metieron en nuestras vidas”


El escritor colombiano presentó en Asunción su novela “El ruido de las cosas al caer”, que aborda el tema del narcotráfico

A los 21 años se fue a París. “Estuve allí casi tres años, luego un año en Bélgica y después nos instalamos en Barcelona a finales del 99”, dice el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez,quien visitó Asunción para presentar su novela ganadora del Premio Alfaguara 2011, “El ruido de las cosas al caer”, una obra que gira en torno al tema del narcotráfico.

Sobre la razón original de su salida de Colombia, afirma que fue netamente literaria. Yo había comenzado a estudiar derecho con la convicción de que eso es lo que quería hacer y fue a mitad de la carrera que me di cuenta que me estaba engañando, que a mí lo único que me interesaba era la literatura. Entonces comencé a reorganizar mi vida para que la literatura fuera el centro , en lugar de que fuera un pasatiempo. Y una de las decisiones que tomé fue que tenía que irme de Colombia, es difícil explicar por qué, pero tenía la idea un poco abstracta e indemostrable de que tenía que irme para poder ser el tipo de escritor que yo quería ser, y entonces tomé una serie de pasos para eso.”


Si bien asume que no se sintió expulsado a salir, reconoce que si le resultó tan fácil tomar esa decisión fue “porque los últimos diez años de mi vida en Bogotá había sido en una ciudad muy hostil, muy agobiante... “


Pero hace hincapié en otra realidad: “muchos escritores estamos siguiendo una vieja tradición latinoamericana que viene de antes –ni siguiera es del boom latinoamericno– Rubén Darío ya se fue a París a hacerse poeta”. Es que el escritor latinoamericano necesita migrar.


SALIR DEL BOSQUE


En cuanto al cambio que sufrió la literatura que hacía en Colombia, con la que escribió en España, Vásquez sostiene que “ de hecho cuando yo salí de Colombia estaba apenas terminando una primera novela que después he eliminado, y esa primera novela, luego mi libro de cuentos, no tienen nada que ver con Colombia, sino que puede transcurrir en todas partes. Me costó seis años de vida por fuera, empezar a escribir sobre Colombia, ver cómo se metía ese país tan complicado en literatura. Yo sigo sosteniendo que si me hubiera quedado en Colombia yo no hubiera podido escribir mis novelas sobre Colombia. Es salir del bosque para poder ver mejor los árboles”.


Y fue saliendo de ese bosque que pudo escribir “El ruido de las cosas al caer”, que él define como “una novela rarísima para mí, porque yo nunca imaginé que el narcotráfico, así considerado en abstracto, pudiera tener un interés para mí como escritor. Yo siempre miraba con mucha distancia las novelas que se escribían sobre ese tema, pero empecé a ver el narcotráfico como parte de la anécdota de mi vida. Empecé a descubrir que mi vida como la de muchos bogotanos que estaban allí en ese momento, sin que tuvieron ningún contacto directo con el mundo donde ocurría, de alguna manera, esas cosas se metieron en nuestras vidas. Teníamos pequeños contactos o hayamos pasado un día cerca de una bomba o hemos visto un tiroteo… y entender eso, entender que hemos vivido toda una vida junto con eso, de alguna manera afectados por eso, se volvió una gran pregunta para mí y dio origen a la novela”.


Deja en claro que antes escribía historias de amor, como aquella primera novela que ya no le gusta y tuvo como escenario Florencia. Y hay un regreso a esos temas: “Ahora tengo cuatro o cinco cuentos que pertenecen al mismo universo”, dice. Esos cuentos sueltos están esperando formar parte de un nuevo libro.


LO POSITIVO DEL BOOM


Los inicios en Europa no fueron fáciles “Me fui a París con el pretexto de un doctorado en La Soborna, entonces tenía una vida de estudiante... cuando llegué a Barcelona fue difícil, hice una cantidad de trabajos, pero tratando siempre de hacerlo desde la máquina de escribir. Nunca he ganado ni un centavo que no provenga de la máquina de escribir, aunque en un principio me ha tocado hacer cosas muy raras como escribir un libro sobre el cuidado del gato, por ejemplo. Así iba hasta que me pude ganar la vida como traductor, como reseñista y como profesor, hasta que mis libros comenzaron a venderse bien. Actualmente sigo dando clases (literatura latinoamericana), hago mucho periodismo de tipo free lance, ensayos sobre literatura y mi columna semanal en “El espectador” de Colombia”. En el trata sobre política y varios, especialmente literarios.


Sobre la influencia del boom latinoamericano, sostiene que para él fue “positiva siempre, la única manera negativa fue tener que explicar constantemente mi relación con García Márquez (Gabriel), que de acá a un tiempo resulta agotador, pero he escrito ensayos sobre eso y me interesa mucho el tema. Explicarle a la gente que la idea de que la influencia literaria es regional y como yo soy colombiano me llegue mágicamente la influencia de García Márquez, eso es un tanto falso, y explicar todo eso me interesa mucho. Pero para mí el boom latinoamericano es una generación que no hizo más que abrirnos puertas, para mí no representa ningún obstáculo. Pero hay escritores de mi generación que los consideran un obstáculo y un peligro, una amenaza. Me revientan los escritores que los niegan, los desmerecen, y despotrican contra ellos”.


A la hora de escribir, se confiesa terriblemente disciplinado, aunque afirma que le gustaría que no fuera así, “ojalá fuera menos, como decía Truman Capote: cuando Dios da un talento también da un látigo y el látigo es muy esclavizante”.


Pero en los últimos tres años había aflojado un tanto para encargarse de sus hijas gemelas (de seis años actualmente) mientras su esposa trabajaba. “Obviamente lo hice con total felicidad y entrega porque es maravilloso y fue una fortuna haber podido ver eso, que la mayoría de los padres se pierden”. En Paraguay finaliza su gira sudamericana. Se le notan la ganas de volver a casa.





jueves, 8 de septiembre de 2011

Relatos sueltos - Un sueño en la ventana


De "Un sueño en la ventana"


Afuera la lluvia caía sin parar. Ella trataba de mirar a través del vidrio empañado de la ventanilla del ómnibus; miraba hacia la izquierda, seria y pensativa. La niña tenía los cabellos lacio, cortos y desparejos; cortados a la tijera a la buena de Dios por manos que de peluquería seguramente sabían muy poco; su blusita lila con hilachas, su carita manchada con imagen somnolienta. La niña soñaba.


De pronto, sus dedos se deslizaron sobre el vidrio empañado y trazaron dos líneas cruzadas, grandes, un rato después completó la palabra: el nombre de una artista famosa. Sólo eso escribió y se quedó mirando su obra. Se dio vuelta y notó que la observaba y se sonrojó; quiso borrar la huella que la delataba, tal vez porque imaginó que la pillé infraganti en pleno sueño de no ser una nena tan humilde y haraposa, que la pillé chiquita y levantándose de madrugada para trabajar, con tan poco tiempo para jugar y soñar que no era ella sino otra con una vida mucho menos complicada, mucho menos difícil, con tan poco tiempo para ser una verdadera niña.


Miré hacia otro lado para que ella pensara que no le daba importancia a lo que hacía, entonces dibujó otros palitos cruzados cerca del nombre; unos palitos cruzados y juntitos que a mí me parecieron estrellas. Volvió a mirarme, le sonreí y me correspondió. Llevada por mi propia fantasía, soñé también para ella un porvenir mejor del que tal vez le esperara. Soñé para ella sueños dulces sobre almohadas limpias, sueños hasta las seis y media o siete de la mañana para ir luego a la escuela y no hasta las tres o cuatro de la madrugada solamente.


Continuó mirando a través del vidrio y me pregunté qué representaba esa palabra, ese nombre, para ella. ¿Quizás sólo pensaba en su artista favorita y la imaginaba bailando y cantando rodeada de tantísimo lujo o tal vez quería creer por un momento que ella no era esa nena llamada Juana?, ¿Ramonita...?, sino una hermosa niña-adolescente que cantaba y reía todo el tiempo porque no le dolía ni faltaba nada.


Su abuelita le dio un sacudón y le dijo que se prepare para bajar. Quise pedirle que no borre sus estrellitas, del vidrio, que las deje iluminando ese viejo colectivo del interior hasta que el calor las vaya derritiendo y se deslicen como gotitas hasta el piso. Y las dejó, titilando en la ventana. Se pararon las dos, arreglaron sus cosas y bolsones de arpillera llenos de no sé qué.


Primero bajó la abuelita y ella fue pasando los bolsones enormes uno a uno y, antes de bajar, se quitó sus zapatitos para que el agua no los estropeara más de lo que ya estaban. Se bajaron cerca del Mercado de Abasto con todo su cargamento de cosas para vender... y la nena con su cargamento de sueños y sus poquitos años.


. . . . . . . . . . . . . . . . . . .


Allí las recibió el asfalto resbaladizo y la lluvia. Luego, ese auto, las pocos ágiles piernas de su abuelita... Tiró sus bultos y corrió a atenderla, intentando entre sollozos y desesperación, que volviera a hablarle