viernes, 16 de septiembre de 2011

Entrevista- Renèe Ferrer

(Publicado en La Nación, 2l 21-08-2011)

Premio Municipal de literatura 2010


Renée Ferrer: “Deseo que el escritor viva dignamente”


La autora de “Las moradas del universo” y “La querida” sueña con que sus libros sean leídos en todo el mundo.


Prolífica y versátil, la escritora paraguaya Renée Ferrer espera crear una obra que alcance “la medida de sus sueños”. En plena promoción de su último poemario, ya está inmersa en el nacimiento de un nuevo trabajo, mientras disfruta de las pequeñas glorias que le otorga su oficio. Tiene el gran anhelo de que se valore y dignifique la labor del escritor.


¿Cómo surgió la necesidad de escribir esos poemas “cósmicos” de “Las moradas del universo”, tu último libro?

Las moradas del universo” es la poetización de mi creencia en la existencia de la evolución del ser humano desde los estadios más primitivos en la escala moral e intelectual hasta llegar a la reunión con el absoluto, la mente creadora, sabia y misericordiosa, de ese ser supremo que llamamos Dios. Esta teoría, si se la puede llamar así, tiene sus antecedentes tanto en mi obra poética como narrativa, pero sobre todo en la primera, como lo atestigua el poemario “Peregrino de la eternidad”, publicado en 1985 por la Editorial Alcándara, cuyo título sintetiza la postura del hombre en el universo: somos peregrinos de la eternidad.

Siendo el universo ilimitado, la existencia de un solo mundo habitado sería un desperdicio de infinito. Y esa infinitud me lleva a pensar en un Cristo cósmico, que además de salvar a la humanidad del planeta Tierra, pudiera redimir a todo el universo. Pero, el detonante fue la lectura de un libro de divulgación científica, “El universo”, de Isaac Asimov. Cuando lo leí quedé deslumbrada, y me di cuenta de que estas teorías de la transmigración de las almas y la pluralidad de existencias y mundos posibles no se contradicen con las explicaciones científicas sobre la creación.


¿Qué sentiste ante el homenaje que te hicieron en el Simposio de Literatura, organizado recientemente por la Universidad del Norte?

Sorpresa. Una grata sorpresa, que agradezco de corazón, y me hace pensar en los muchos escritores que se han pasado la vida escribiendo como yo; en lo que significa optar por la palabra y estar dispuesta a pagar el precio por abrazarla. Pero sobre todo me interesó la confrontación con mi propia obra, a partir de las ponencias de los integrantes de la mesa, todos profesores especializados en literatura. Fue un momento propicio para el debate, la manifestación de puntos de vista sobre la poesía y la prosa, y principalmente la novela “La Querida”. Escuchar los análisis de esa obra, dialogar con el público, sentir el pulso del lector, fue el mejor homenaje que me pudieran haber hecho.


VERSIONES TRADUCIDAS


¿Está en proceso de traducción otra obra? ¿Cuál es el beneficio de publicar en otra lengua?

En este momento la doctora Betsy Partyka, de la Universidad de Ohio, está finalizando la traducción al inglés de “Los nudos del silencio”, mi primera novela. Traducir en otra lengua es ampliar el radio de lectura de un libro, salvando las barreras del idioma; es poder enviar la versión de tus textos en otra lengua, cuando te piden un poema o un cuento, porque se va a publicar en una revista o una antología de los participantes de un festival de poesía, en lugares donde no se habla español. Es sumamente útil y gratificante poder entenderse con la gente que está en tu misma longitud de onda, aunque hable un idioma absolutamente desconocido, como el estonio, por ejemplo. Entonces, esa versión en inglés o francés o alemán, resulta el único puente posible para hacer contacto. Si no existieran traducciones viviríamos en una Torre de Babel.


¿En qué trabajas ahora?

Estoy inmersa en la poesía. Además, terminando una obra teatral infantil para mi próximo nieto Iván, quien está por nacer. Empecé con esta costumbre cuando nació la primera, y ahora me pregunto si podré cumplir con todos los que vendrán. Espero que no me abandone la fertilidad.


QUE LA ALEGRÍA DURE


¿Qué le falta a la escritora-mujer Renée Ferrer? ¿Qué ves en el horizonte?

Generalmente se piensa que lo alcanzado no es suficiente, que podemos exigirnos más y lograr algo mejor; eso está dentro de la naturaleza humana y no soy ajena a mi condición. Sueño con que mis libros sean leídos en todo el mundo, en diferentes lenguas; con escribir algo que alcance la medida de mis sueños; en que las obras de la literatura paraguaya se difundan por su valor y tengan acceso a las redes editoriales que aseguran una cantidad sustancial de lectores. Deseo que el escritor viva dignamente. Si un plomero, un técnico en computadoras o refrigeración, un analista de sistemas, puede vivir dignamente de su trabajo, por qué no lo podría hacer el escritor que reúne las calificaciones para ello. Creo que sería lo justo, y que el tema amerita una reflexión sobre la manera de salvar la barrera del desconocimiento en el exterior. Mirando el horizonte, agradezco a Dios todo lo que me ha dado en esta vida, y soy consciente de que cuanto tenemos nos viene de Él: la energía, la salud, los dones, el amor, la familia, la amistad, la fe, la escritura. Cuando miro el futuro, además de soñar, recuerdo la maravillosa música de Juan Sebastián Bach: “Que esta alegría nos dure, Señor”, y cuando estoy feliz repito siempre esa oración.



Hoja de vida


Nombre: Renée Ferrer

Oficio: poetisa, narradora, ensayista y doctora en historia.

Lugar y fecha de nacimiento: Asunción, 1944

Obra poética: “Hay surcos que no se llenan”, “El acantilado y el mar”, “Itinerario del deseo”, “Peregrino de la eternidad”, “Sobreviviente”, “Nocturnos”, “La voz que me fue dada”, “Las cruces del olvido”, y muchas otras.

Obra narrativa: “La seca y otros cuentos”, “Los nudos del silencio”, “Por el ojo de la cerradura”, “Desde el encendido corazón del monte” y “La querida”, entre otras.

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