viernes, 27 de julio de 2012

Portadas de mis libros

Portadas de los libros de cuentos:   Ronda en las Olas, Un sueño en la ventana, El peldaño gris, Cuentos para tres mariposas, Para cuando despiertes, Antologìa de abril, Las alas son para volar, Dicen que tengo que amarte, Microcuentos para soñar en colores, Fuego que no se apaga y Micro-relatos para Julietta y tres historias de amor. 



Portada la novela Donde el rìo me lleve



Portadas de los libritos de cuentos infantiles de la Colecciòn Cuentosaurios.




 Tapa de "Horchata para el mal de amor"

Opiniòn- Un texto emotivo y lleno de buenas enseñanzas



Publicado en La Naciòn,
el 27-07-2012




 
Como parte de las tareas de vacaciones de invierno, mi hijo, que cursa el sexto grado en el colegio Los Tulipanes, trajo a casa el libro “Corazón”, del escritor italiano Edmundo de Amicis. Leer casi trescientas páginas era todo un desafío para mi niño, que le dio cien vueltas antes de decidirse a iniciar la aventura,  con la excusa de “mañana empiezo mamá”. 

Tenía casi su misma edad cuando mi inolvidable maestra Martha, en Buenos Aires, nos acercó a ese texto emotivo, con lecturas semanales del que ella misma se encargaba, para embeleso de todo el curso.
 
Casi no recordaba el argumento (¡es que han pasado tantos años!), entonces para incentivar a mi niño, y a la vez recuperar la magia de redescubrir la historia del pequeño Enrique, lo fuimos leyendo juntos, cada día. 
 
La narración, a cargo del protagonista, un niño de once años (como el mío), cuenta sus aventuras durante su nuevo año escolar, que es de octubre a julio, en el hemisferio norte. Enrique Bottini relata la historia de sus maestros, sus compañeros, sus padres y hermanos, describiendo sus relaciones y destacando  valores como la amistad, la lealtad y el respeto a sus padres y maestros.  
 
De tanto en tanto, la narración es interrumpida por cartas escritas para él por su padre, su madre y su hermana, donde la dan consejos o advertencias. Sobresalen las cartas de su padre quien trata de hacerlo valorar todo lo que tiene, ya que Enrique es de familia acomodada, pero no tiene mucho apego al estudio, al contrario de muchos de sus compañeritos de grado que deben trabajar duramente y son alumnos aplicados. 
 
Como plus, el libro de De Amicis agrega un cuento mensual dictada por el maestro, a quien Enrique describe como un ser bondadoso y lleno de paciencia. Estas narraciones están llenas de historias patrióticas y heroicas donde los protagonistas son niños de 10 a 14 años. Todas dejan mensajes de bondad, generosidad, renuncia... como “El pequeño escribiente florentino”, que cuenta la historia de un niño de 12 años, que sacrifica sus horas de sueño para realizar a escondidas las copias manuales con que su padre enfermo se ganaba la vida. Este ignora este renunciamiento de su hijo, que le hizo perder sus buenas notas en la escuela, y lo regaña con dureza.
 
Enrique cuenta las historias de sus condiscípulos, con sus características físicas o morales, como Derossi, el primero de la clase,  Garrone, el más querido por su buen corazón, el Albañilito, humillado por pobre, etc. El grupo es de una escuela de Turín, Italia, a principios del siglo XIX.
 
También relata historias cotidianas, pero llenas de enseñanza como la del pequeño deshollinador. El chiquito, quien se ganaba la vida limpiando chimeneas, pierde sus monedas ganadas a través del agujero de su raído pantalón. Llora en la puerta de la escuela de niñas, donde asiste su hermanita. Entonces, el narrador cuenta extasiado la manera en que esas pequeñas, la mayoría de vida acomodada, donaron las monedas de sus meriendas para el niño trabajor... y las más chiquitas, aquellas que no tenían dinero, le regalaron sus ramitos de flores. Salió de allí el niño de rostro oscurecido por el hollín, lleno de flores hasta en los bolsillos.
 
Mi hijo volverá a la escuela el lunes, con la tarea hecha, pero más importante  aún para su formación, es que este libro aparecido en los albores de 1900 le dejó enseñanzas vitales para su desarrollo como ser humano.

viernes, 13 de julio de 2012

Presentación Colección Cuentosaurios

Lanzamiento de la Colección Cuentosaurios, en la Libroferia Asunción 2012 ,el 29 de junio, con presencia de alumnos de los colegios  Los Tulipanes, El Sembrador, República de Panamá y Dante Alighieri.


Con Lina Diaz y Lita Pérez Cáceres








viernes, 6 de julio de 2012

FOTOS PERSONALES








partido 


Fotografìas: Julietta Manzur
                                            mayo/2012








Con mi esposo Julio Manzur Caffarena y mis hijos Julio Josè, Julietta, Vanessa y Melissa. 












Opiniòn - Empiezo a perder amigos




Publicado en el diario La Naciòn,
 el 5-07-2012


Dibujo: Nelson Marìn

Al empezar el mes de la amistad, mis amigos suelen enviarme desde    diferentes puntos del mundo, donde han hecho su nido, mensajes de cariño, dibujos de corazones o globos de colores surcando los cielos. Los que se quedaron en Paraguay a apechugar las tormentas también suelen mensajear diciendo: ¿cuándo vamos a celebrar nuestro día ami? 


Pero este julio se viene atípico, en vez de aumentar mi cosecha afectuosa, a medida que transcurren los días, disminuye peligrosamente. ¿Seré yo la culpable, Maestro?, me digo, parafraseando a Judas. 
 
Debo reconocerlo con una mano en el pecho: estoy empezando a perder amigos... y espero no perder lectores luego de este comentario. En verdad, empecé a escribir sobre la feria del libro que finaliza hoy, y sobre la maravillosa experiencia de un encuentro con pequeños y divinos lectores. Pero me puede esta situación que vive el país, y como soy humana y utilizo la escritura para exorcizar mis demonios, me dejo llevar por la corriente. 
 
Léase: yo también quiero hablar de esto, en voz alta, y no ser censurada ni lapidada. Y lo más importante, ya no quiero perder amigos por pensar diferente a los que creía mis amigos. 
 
Pero esta es la triste realidad, mi todavía amig@ lector@. El país está dividido por la cuestión política, o subdividido, como me dijo un compañero de trabajo. Por un lado los que defienden a Lugo/el no quiebre de la democracia/la instucionalidad/etc., o como sea que lo denominen. Y por otro, los que si bien reconocen que el Parlamento no le dio tiempo al ex presidente para que se defienda, sin embargo, aprueban el resultado final: o sea, el adiós a un mandatario que ya no mandaba como prometió que lo haría; y  que desaprovechó la ocasión para tener un gobierno que lo haría pasar a la historia como al iluminado que sacó al país del desierto, el depositario fiel del mismo Dios. Pero se convirtió en un depositario infiel, casi como el título del poemario de mi gran y querida amiga Gladys Carmagnola, que me banca ser diferente a ella en varios aspectos. 
 
Don Fernando defraudó como pastor, como gobernante y como ser humano, humillando a las madres de sus hijos, y lo que es más grave, a sus niños (quien lastima a un niño no merece ni siquiera lástima). No ahondaré en detalles técnicos, porque la política no es lo mío, ya se habrán dado cuenta. Y precisamente por esta sencilla y valedera razón no suelo opinar en este ámbito;  y en segundo lugar porque las pocas veces que lo hice, terminé molesta y “molestadora” con alguna persona querida, a causa de mi forma de ver el mbaipy (polenta/sopa de maíz). Puedo tener o no la razón, pero es mi forma de pensar, y asì como yo respeto a quienes piensan diferente y lo dicen, espero lo mínimo de los demás. Me encanta disentir, discutir sanamente, poner los puntos sobre las íes, acalorarme por un tema sabroso... pero sin ofender, sin rebajar al otro, sin humillar.
 
Sin embargo, este ambiente tormentoso nos ha vuelto intolerantes, irritantes y  otros “tantes” que nos convierten en seres casi irracionales capaces de arrancarnos los peluquines y extensiones a causa de pensar diferente. Hasta las personas más cultas, las más preparadas intelectualmente están en alerta para gritar una ofensa. En vez de remar juntos, estamos atacándonos en medio del vendaval. 
 
Está enrarecido el ambiente, y me dicen mis amigos, aquellos que los siguen siendo a pesar de ser de Olimpia y yo, una cerrista de corazón, que a ellos les pasa lo mismo con sus conocidos, amistades y parientes.