domingo, 30 de octubre de 2011

Memoria: Feria de San Josè-Uruguay



(Publicado en La Naciòn

el 30.10.2011)


URUGUAY

Historia de una feria

que no quería dormir


La cita literaria se realizó del 17 al 23 de octubre, en la ciudad de San José.




La plaza estaba silenciosa. El lunes por la mañana, las carpas blancas ubicadas en la Plaza 33, que dieron cobijo a la sexta Feria de Promoción del Libro y la Lectura de San José (al sur de Uruguay), parecían en letargo.

Los libros que no fueron “adoptados” por un comprador, aún estaban allí, esperando volver a sus lugares de origen, pero ya no había niños, jóvenes ni adultos tomando “por asalto” los estantes, para hojearlos.

La feria se durmió en la noche del domingo, y volverá a despertar en un año, con mayores bríos, porque no quiere cerrar los ojos por mucho tiempo.

Los componentes de la delegación paraguaya de escritores (Lita Pérez Cáceres, Rodney Zorrilla, Alejandro Hernández y Von Eckstein y esta humilde narradora) le dimos una última mirada a la ciudad, antes de regresar al solar propio.


EXPERIENCIAS

Volvimos atesorando la experiencia de ver que es posible, que una entidad estatal como la intendencia de la ciudad y las empresas privadas aúnen esfuerzos para sacar adelante un proyecto cultural, del que pueden sacar provecho todos.

Regresamos con el placer de haber visitado varios colegios, la cárcel regional y el hogar de ancianos, sitios donde pudimos compartir historias de vida reales y ficcionadas.

Además de concretar proyectos a mediano y largo plazo, entre charrúas y guaraníes, con sueños comunes de crecimiento en lo cultural.

Durante la semana del 17 al 23 de octubre, la muestra librera de la pequeña ciudad uruguaya, ubicada a 92 kilómetros de Montevideo, recibió a miles de visitantes, a escritores nacionales y extranjeros,y ofreció actividades alternativas y fantásticas como las muestras de artistas plásticos como Carlos Páez Vilaró, la presencia del escritor y conductor argentino Alejandro Dolina, de 67 años, cuya presencia en el Teatro Macció (para grabar su programa “Recordando el show de Alejandro Molina” en vivo para el Canal 7 TV Pública), rebasó las instalaciones e hizo que la gente lo siguiera incluso desde la calle y la plaza.


BICENTENARIO

La feria también rindió homenaje al Bicentenario uruguayo y a la recordación del éxodo del prócer José Gervasio Artigas (1764-1850) y el pueblo oriental, en la fecha del 23 de octubre.

Uno de los actos se realizó en la zona cercana al río San José, donde se inició el exilio, y desde donde partieron jinetes y carretas para volver a hacer el camino; y el otro, con presencia del presidente José “Pepe” Mujica, en la estación del tren.

Con mucha satisfacción y “envidia” sana, regresamos al país, conscientes de que el libro vive, sana, une y reivindica.

jueves, 13 de octubre de 2011

Relatos sueltos- El regreso

El viento mecìa las margaritas hacia la derecha. Allì, el rìo, manso, quieto, iluminado por la luz del sol, corrìa silencioso. El verde de la pradera continuaba en sus ojos. Viò a la joven correr entre las flores, eligiendo a la màs bella para colocàrsela en el pelo.

La viò tambièn, sentada en la orilla, con los pies en el agua, mirando soñadora hacia la otra orilla, donde los àrboles tupidos formaban un impenetrable bosquecillo.

Y la viò partir, cabizbaja hacia un lugar sin rìo, pradera ni margaritas. Ella volviò la vista para captura la imagen en su retina.

Volviò a su paraiso, treinta años despuès. Todo estaba en su sitio... hasta los sueños de juventud, aguardàndola entre las margaritas silvestres de su campiña.

miércoles, 5 de octubre de 2011

"Si" de Rudyard Kipling




Si puedes mantener la cabeza sobre los hombros

cuando otros la pierden y te cargan su culpa,

si confías en ti mismo aún cuando todos de ti dudan,

pero aún así tomas en cuenta sus dudas;

si puedes esperar sin que te canse la espera,

o soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,

o ser odiado sin dar cabida al odio,

y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad:


Si puedes soñar y no hacer de tus sueños tu guía;

si puedes pensar sin hacer de tus pensamientos tu meta;

si Triunfo y Derrota se cruzan en tu camino

y tratas de igual manera a ambos impostores,

Si puedes tolerar que los bribones,

tergiversen la verdad que has expresado

y que sea trampa de necios en boca de malvados,

o ver en ruinas la obra de tu vida,

y agacharte a forjarla con útiles mellados:


Si puedes hacer un montón con todas tus victorias,

si puedes arrojarlas al capricho del azar,

y perder, y remontarte de nuevo a tus comienzos

sin que salga de tus labios una queja;

si logras que tus nervios y el corazón sean tu fiel compañero

y resistir aunque tus fuerzas se vean menguadas

con la única ayuda de la voluntad que dice: “¡Aguanta!”


Si ante la multitud das a la virtud abrigo,

si aún marchando con reyes guardas tu sencillez,

si no pueden herirte ni amigos ni enemigos,

si todos te reclaman y ninguno te precisa;

si puedes rellenar un implacable minuto

con sesenta segundos de combate bravío,

tuya es la Tierra y sus codiciados frutos.

Y, lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!



Rudyard Kipling. Escritor hindú nacido el 30 de diciembre de 1865 en Bombay. Estudió

en Inglaterra y a su regreso a la India comienza a publicar. Son imprescindibles sus

novelas “El Libro de la Selva” (1894), “Capitanes intrépidos” (1897), o “Kim de la India”

(1901). Obtuvo en 1907 el Premio Nobel de Literatura. Falleció en Londres el 18 de

enero de 1936.


lunes, 3 de octubre de 2011

Opiniòn- Los "hermanos" de G.


Publicado en La Nación

(3.10-2011)

Era invierno. Por alguna razòn, aquella tarde volvì a casa antes de lo habitual. Apenas abrì la puerta, vì a mi beba menor parada en la cuna, agarratita a la baranda, temblando y balbuceando de frìo, con la piel azulada y los ojitos brillantes. Estaba apenas vestida con un osito amarillo de algodòn... y hacìa muchìsimo frìo. Se me llenò de làgrimas el alma. Mi primer impulso fue abrazarla y tratar de darle calor con mi propio cuerpo, para luego abrigarla de inmediato y a continuaciòn enviarle a la “china” a la niñera, por descuidada e inhumana. Ella sì estaba calentita, mirando la telenovela con el mate en la mano, en la habitación que compartìa con las nenas màs grandes.

En una anterior situación, cuando mi primera hija tenìa tres años, viviamos en un pequeño departamento; yo salìa a trabajar temprano y volvìa a casa al anochecer. Su niñera de entonces era encantadora. La cuidaba con cariño, jugaba con ella como si fuera otra criatura y raramente dejaba de volver a casa los lunes temprano, despuès de sus domingos de franco. Pero, tiempo despuès descubrì que era excesivamente veleta y metìa a sus novios en la casa, cuando yo no estaba.

Un dìa, con total inocencia, ni niña me dijo: mami, què muchos hermanos tiene G. ¿Muchos hermanos?,no, sòlo tiene uno, le dije. Pero, con los detalles que me contò, me invadieron las dudas e hice mis averiguaciones con las vecinas.

Nuestra querida G. recibìa diferentes visitas en la semana, con el peligro que significaba meter a personas extrañas en la casa, por la seguridad de mi hija y la de nuestros bienes materiales.

Estas son apenas dos anècdotas en mis veintidos años de madre y trabajadora fuera del hogar, repartiendo mi tiempo entre mis ocupaciones y la crianza de mis cuatro hijos. Recuerdo que en los primeros años de independencia de mi casa materna, lleguè a cambiar cinco o seis niñeras en un año, por diversos motivos. Una le arrancaba puñados de cabellos a mi niña cuando la peinaba, otra siempre enfermaba a su madre cada lunes y yo tenìa que correr con mis dos hijas mayores a la casa de mi querida amiga Elba, quien cerraba su peluquerìa para cuidar a las niñas durante todo ese dìa; Otra, a quien queriamos mucho y adoraba a las nenas, nos dejò sin previo aviso porque, loca de amor, se fuè a vivir con el guardia de la otra cuadra...

Las penurias continuaron hasta que hace màs de quince años, una persona de mi familia aceptò trabajar con nosotros. Desde entonces, los chicos tienen a su “Tiamama” que los cuida mientras mi esposo y yo trabajamos tranquilos ; aunque en estos años nos han sobrado situaciones relacionadas a la salud de nuestros hijos, que nos han mantenido en alerta permanente y con el acelerador preparado para salir “volando” bajo rumbo a la casa.

No es fàcil encontrar a una persona adecuada para encargarle el cuidado de nuestros mayores tesoros mientras salimos a trabajar. Asì como a las empleadas domèsticas tambièn les cuesta encontrar una familia donde sean bien tratadas y reciban un pago justo por sus labores.

Se escuchan historias de todo tipo, como la que ocurriò dìas atràs cuando el pequeño Alejandro fue llevado de su hogar por su niñera con trastornos mentales; y de otros casos donde las niñeras castigan a los pequeños, de manera fìsica o sicològica.

Tambièn se sabe de patrones que infunden maltratos increibles a sus empleadas (las golpean fìsicamente, les pagan sumas miserables, les regatean la comida, las llevan con su uniforme de domèsticas al consultorio del periatra o al club- humillàndolas- , las maltratan verbalmente delante de extraños, etc. ). La viña del Señor està poblada por diferentes tipos de vid.

La realidad nos muestra que hay que mirar con los tres ojos a quien metemos en nuestras casas y en nuestras vidas, especialmente porque està en juego la salud fìsica y mental de nuestros hijos. ¿Recuerdan la pelìcula “La mano que mece la cuna?.

En contrapartida, debemos estar dispuestos a tratar a esas importantes personas, como se lo merecen. La niñera/empleada domèstica nos reemplaza mientras estamos fuera de la casa, y eso señoras, no tiene precio.