miércoles, 8 de agosto de 2012

LANZAMIENTO "DONDE EL RIO ME LLEVE"

Momento de la presentaciòn de la Colecciòn para jòvenes, publicado por la Editorial Servilibro,  con las escritoras Raquel Chavez, Marìa Irma Betzel, Lourdes Espìnola, Lita Pèrez Càceres y Nila Lòpez. Yo presentè mi novela "Donde el rìo me lleve"

Con mi esposo Julio Manzur Caffarena y mis hijos, Melissa, Julio Josè, Julietta y Vanessa.

Con Lourdes Espìnola, Vincent Carlyle y Ariel Vera.

Con las escritoras Irina Ràfols y Nila Lòpez

Con Julio

Firmando ejemplares de "Donde el rìo me lleve"

Con los escritores Alejandro Hernàndez, Nelson Aguilera, Marìa Irma Betzel, Oscar Pineda y Gladys Luna. 

Con mis amigas Elena Vàsquez y Esperanza Aranda


Con Ana Lucìa Manzur, Julietta, Mirta Lugo, Julio Josè, Melissa, Julio y Vanessa

Julietta, Ana Lucìa y Vanessa.

Con Julio y Liz Giardina

viernes, 27 de julio de 2012

Portadas de mis libros

Portadas de los libros de cuentos:   Ronda en las Olas, Un sueño en la ventana, El peldaño gris, Cuentos para tres mariposas, Para cuando despiertes, Antologìa de abril, Las alas son para volar, Dicen que tengo que amarte, Microcuentos para soñar en colores, Fuego que no se apaga y Micro-relatos para Julietta y tres historias de amor. 



Portada la novela Donde el rìo me lleve



Portadas de los libritos de cuentos infantiles de la Colecciòn Cuentosaurios.




 Tapa de "Horchata para el mal de amor"



Tapa de "Cuentos para leer con el corazón". 

Opiniòn- Un texto emotivo y lleno de buenas enseñanzas



Publicado en La Naciòn,
el 27-07-2012




 
Como parte de las tareas de vacaciones de invierno, mi hijo, que cursa el sexto grado en el colegio Los Tulipanes, trajo a casa el libro “Corazón”, del escritor italiano Edmundo de Amicis. Leer casi trescientas páginas era todo un desafío para mi niño, que le dio cien vueltas antes de decidirse a iniciar la aventura,  con la excusa de “mañana empiezo mamá”. 

Tenía casi su misma edad cuando mi inolvidable maestra Martha, en Buenos Aires, nos acercó a ese texto emotivo, con lecturas semanales del que ella misma se encargaba, para embeleso de todo el curso.
 
Casi no recordaba el argumento (¡es que han pasado tantos años!), entonces para incentivar a mi niño, y a la vez recuperar la magia de redescubrir la historia del pequeño Enrique, lo fuimos leyendo juntos, cada día. 
 
La narración, a cargo del protagonista, un niño de once años (como el mío), cuenta sus aventuras durante su nuevo año escolar, que es de octubre a julio, en el hemisferio norte. Enrique Bottini relata la historia de sus maestros, sus compañeros, sus padres y hermanos, describiendo sus relaciones y destacando  valores como la amistad, la lealtad y el respeto a sus padres y maestros.  
 
De tanto en tanto, la narración es interrumpida por cartas escritas para él por su padre, su madre y su hermana, donde la dan consejos o advertencias. Sobresalen las cartas de su padre quien trata de hacerlo valorar todo lo que tiene, ya que Enrique es de familia acomodada, pero no tiene mucho apego al estudio, al contrario de muchos de sus compañeritos de grado que deben trabajar duramente y son alumnos aplicados. 
 
Como plus, el libro de De Amicis agrega un cuento mensual dictada por el maestro, a quien Enrique describe como un ser bondadoso y lleno de paciencia. Estas narraciones están llenas de historias patrióticas y heroicas donde los protagonistas son niños de 10 a 14 años. Todas dejan mensajes de bondad, generosidad, renuncia... como “El pequeño escribiente florentino”, que cuenta la historia de un niño de 12 años, que sacrifica sus horas de sueño para realizar a escondidas las copias manuales con que su padre enfermo se ganaba la vida. Este ignora este renunciamiento de su hijo, que le hizo perder sus buenas notas en la escuela, y lo regaña con dureza.
 
Enrique cuenta las historias de sus condiscípulos, con sus características físicas o morales, como Derossi, el primero de la clase,  Garrone, el más querido por su buen corazón, el Albañilito, humillado por pobre, etc. El grupo es de una escuela de Turín, Italia, a principios del siglo XIX.
 
También relata historias cotidianas, pero llenas de enseñanza como la del pequeño deshollinador. El chiquito, quien se ganaba la vida limpiando chimeneas, pierde sus monedas ganadas a través del agujero de su raído pantalón. Llora en la puerta de la escuela de niñas, donde asiste su hermanita. Entonces, el narrador cuenta extasiado la manera en que esas pequeñas, la mayoría de vida acomodada, donaron las monedas de sus meriendas para el niño trabajor... y las más chiquitas, aquellas que no tenían dinero, le regalaron sus ramitos de flores. Salió de allí el niño de rostro oscurecido por el hollín, lleno de flores hasta en los bolsillos.
 
Mi hijo volverá a la escuela el lunes, con la tarea hecha, pero más importante  aún para su formación, es que este libro aparecido en los albores de 1900 le dejó enseñanzas vitales para su desarrollo como ser humano.

viernes, 13 de julio de 2012

Presentación Colección Cuentosaurios

Lanzamiento de la Colección Cuentosaurios, en la Libroferia Asunción 2012 ,el 29 de junio, con presencia de alumnos de los colegios  Los Tulipanes, El Sembrador, República de Panamá y Dante Alighieri.


Con Lina Diaz y Lita Pérez Cáceres








viernes, 6 de julio de 2012

FOTOS PERSONALES








partido 


Fotografìas: Julietta Manzur
                                            mayo/2012








Con mi esposo Julio Manzur Caffarena y mis hijos Julio Josè, Julietta, Vanessa y Melissa. 












Opiniòn - Empiezo a perder amigos




Publicado en el diario La Naciòn,
 el 5-07-2012


Dibujo: Nelson Marìn

Al empezar el mes de la amistad, mis amigos suelen enviarme desde    diferentes puntos del mundo, donde han hecho su nido, mensajes de cariño, dibujos de corazones o globos de colores surcando los cielos. Los que se quedaron en Paraguay a apechugar las tormentas también suelen mensajear diciendo: ¿cuándo vamos a celebrar nuestro día ami? 


Pero este julio se viene atípico, en vez de aumentar mi cosecha afectuosa, a medida que transcurren los días, disminuye peligrosamente. ¿Seré yo la culpable, Maestro?, me digo, parafraseando a Judas. 
 
Debo reconocerlo con una mano en el pecho: estoy empezando a perder amigos... y espero no perder lectores luego de este comentario. En verdad, empecé a escribir sobre la feria del libro que finaliza hoy, y sobre la maravillosa experiencia de un encuentro con pequeños y divinos lectores. Pero me puede esta situación que vive el país, y como soy humana y utilizo la escritura para exorcizar mis demonios, me dejo llevar por la corriente. 
 
Léase: yo también quiero hablar de esto, en voz alta, y no ser censurada ni lapidada. Y lo más importante, ya no quiero perder amigos por pensar diferente a los que creía mis amigos. 
 
Pero esta es la triste realidad, mi todavía amig@ lector@. El país está dividido por la cuestión política, o subdividido, como me dijo un compañero de trabajo. Por un lado los que defienden a Lugo/el no quiebre de la democracia/la instucionalidad/etc., o como sea que lo denominen. Y por otro, los que si bien reconocen que el Parlamento no le dio tiempo al ex presidente para que se defienda, sin embargo, aprueban el resultado final: o sea, el adiós a un mandatario que ya no mandaba como prometió que lo haría; y  que desaprovechó la ocasión para tener un gobierno que lo haría pasar a la historia como al iluminado que sacó al país del desierto, el depositario fiel del mismo Dios. Pero se convirtió en un depositario infiel, casi como el título del poemario de mi gran y querida amiga Gladys Carmagnola, que me banca ser diferente a ella en varios aspectos. 
 
Don Fernando defraudó como pastor, como gobernante y como ser humano, humillando a las madres de sus hijos, y lo que es más grave, a sus niños (quien lastima a un niño no merece ni siquiera lástima). No ahondaré en detalles técnicos, porque la política no es lo mío, ya se habrán dado cuenta. Y precisamente por esta sencilla y valedera razón no suelo opinar en este ámbito;  y en segundo lugar porque las pocas veces que lo hice, terminé molesta y “molestadora” con alguna persona querida, a causa de mi forma de ver el mbaipy (polenta/sopa de maíz). Puedo tener o no la razón, pero es mi forma de pensar, y asì como yo respeto a quienes piensan diferente y lo dicen, espero lo mínimo de los demás. Me encanta disentir, discutir sanamente, poner los puntos sobre las íes, acalorarme por un tema sabroso... pero sin ofender, sin rebajar al otro, sin humillar.
 
Sin embargo, este ambiente tormentoso nos ha vuelto intolerantes, irritantes y  otros “tantes” que nos convierten en seres casi irracionales capaces de arrancarnos los peluquines y extensiones a causa de pensar diferente. Hasta las personas más cultas, las más preparadas intelectualmente están en alerta para gritar una ofensa. En vez de remar juntos, estamos atacándonos en medio del vendaval. 
 
Está enrarecido el ambiente, y me dicen mis amigos, aquellos que los siguen siendo a pesar de ser de Olimpia y yo, una cerrista de corazón, que a ellos les pasa lo mismo con sus conocidos, amistades y parientes.

viernes, 15 de junio de 2012

Entrevista- Chiquita Barreto


Al amparo del tiempo”
Chiquita Barreto: “Esta obra es una celebración de la vida”
La obra ofrece un pantallazo de la historia política del país, unida a la jerarquía católica.

Por Milia Gayoso Manzur

María Pía creció en un convento, al amparo de los aromas de la cocina de su madre adoptiva. Esta nueva historia de la escritora Chiquita Barreto se inició en el formato de un cuento, pero al ir escribiendo cada día, se dio cuenta que había demasiadas cosas que quería decir y decidió convertirla en una novela. “Es una celebración de la vida”, afirma sobre su nueva obra, “Al amparo del tiempo”, presentada días atrás. Agrega que  “a pesar de las tragedias hay disfrute. Pero sobre todo quise mostrar los abusos que se cometen disfrazados de amor, ponerle sonido a los silenciamientos y a los abusos de poder”.

Su objetivo también fue tocar un tema muy actual, y “dar un pantallazo a la historia política de nuestro país, tan estrechamente unida a la jerarquía católica y durante mucho tiempo tan protegidas entre ambos -estado-iglesia”.

Con numerosas obras poéticas y narrativas publicadas, Chiquita afirma que no se anima a llamarse poeta. “Pero todo lo que escribo lo hago con placer, casi siempre. A veces ocurre que esos fantasmas se me instalan en la casa y ocupan mi cocina, mi ¡¡¡cama!!! y les tomo cariño y no consigo que salgan de mi vida en un ataúd, sin que me atormente una gran tristeza”.

Sobre los temas que le preocupan, y ella lleva a sus libros, resalta el mundo de las mujeres, el entorno político y familiar opresivo, donde ellas viven su “vida”.

DISCRIMINACIÓN DE LA RAE

“Creo que todos/as tenemos una pasión que guía o mueve nuestra vida, quien no tiene ninguna pasión no vive. Y mi pasión es la causa de las mujeres. A veces creo que hemos avanzado tanto en esa materia y un día -cualquiera- descubro que todo debe recomenzar. Si te fijas cómo la historia ha invisibilizado a las mujeres -filósofas, científicas, artistas- te das cuenta que aún hay mucha tela que cortar. Mismo que la RAE esté en contra de que una mujer sea llamada presidenta, pero no tiene problemas en que figure en “su” diccionario sirvienta o asistenta, muestra claramente que el tema es ideológico-político y no una cuestión de la lengua, ni de economía. Además ¿por qué se hace economía donde no hace falta?”

Sobre las materias pendientes como escritora mujer, Chiquita Barreto afirma que “mientras haya cosas, situaciones, que conmueven mi corazón y produce remolinos en mi cabeza-tanto de alegría como de tristeza- seguiré escribiendo”.

jueves, 10 de mayo de 2012

Relatos sueltos- El valle de los sueños eternos


                          (De "Cuentosaurios")
                           Dibujo de Juan Moreno







La vida de su padre estaba llegando a su fin. El gran tiranosaurio quería cerrar sus ojos para siempre y necesitaba ir a reposar al valle de sus antepasados. Pero la herida que se había hecho en la pierna, no sanaba y era imposible acompañarlo durante la larga travesía a través de las montañas.

Estuvo triste durante varios días viendo que su amado padre perdía fuerzas, cada día, y él no podía decirle aún: padre es hora de partir a tu última morada.
Su joven hijo notó su melancolía. ¿Qué sucede padre, puedo hacer algo por ti?, le preguntó angustiado. El tiranosaurio, aún fuerte y joven, pero debilitado por la herida que se hizo al caer en la gran cascada, lo miró con ternura y le contó de su pena.

Yo lo llevaré, padre, escuchó decir a su hijo, su pequeño, su adorado... No, no puedes hacerlo... es peligroso, el camino es largo... hay muchos velociraptors y tu abuelo ya está muy viejo, es preciso sostenerlo durante el largo peregrinar.
Padre, yo soy grande y muy fuerte, mi madre no ha comido en muchas lunas para que yo esté satisfecho... déjame hacerlo, estaré con él hasta que muera, y luego volveré, te lo prometo.

Vio partir a su padre y a su hijo, cuando los primeros rayos del gran dios entibiaban las laderas llenas de nieve. Lo despidió con un largo e interminable rugido que le nació desde adentro del cuerpo.

La caminata fue larga e interminable, el abuelo resintió su enorme y gastado cuerpo hasta el punto de no poder moverse por sus medios. El joven dinosaurio se sintió desolado, en medio de una gran ladera blanquecina. Ambos se quedaron dormidos, esperando quizás la muerte.

Un gran y frío hocico lo despertó, exhalando cerca de sus ojos. Despierta, ¿Qué hacen aquí? Van a congelarse si no se mueven, dijo una ronca voz. Taquio le contó sobre el viaje y sobre la necesidad de llegar hasta el valle de los sueños eternos. Pero el abuelo estaba ya sin fuerzas.

El amable albertosaurus volvía del mismo valle, donde había ido a dejar a su anciana madre. Voy a ayudarte a llevarlo, le dijo a Taquio. Pero si ya estás volviendo a tu morada... no te molestes, yo lograré hacerlo caminar, ya no falta tanto, ¿o sí?
Aún falta, le explicó Neurón, y él no descansará lejos de sus ancestros. Además, si regreso con ustedes, podré volver a honrar a mi madre, dijo emocionado.

Con mucha dificultad, lograron animar al viejo guerrero. Lo fueron empujando poco a poco, y al cabo de dos lunas, avistaron el enorme cementerio de dinosaurios.

El anciano tiranosaurio resfregó su hocico por el cuello de su valiente nieto, una y otra vez, y lanzó un último rugido antes de acostarse en uno de los espacios libres, del verde valle.

Taquio y Neurón volvieron cabizbajos, caminando lentamente bajo la tenue nieve que caía sobre el gris atardecer de aquellos tiempos.


martes, 8 de mayo de 2012

Comentario - La oreja de Van Gogh


Publicado en La Naciòn. 8-05-2012


(Dibujo Nelson Marìn)






La oreja de Van Gogh


 
Con el correr de los años, superamos las etapas de las preguntas difíciles en casa, y muchas de ellas pasaron a formar parte del rico anecdotario familiar, como seguramente le ha ocurrido a usted con sus hijos.
Sin embargo, los niños siempre nos ponen a prueba, ya sea para comprobar qué capacidad de paciencia tenemos, cuánto podemos soportar el sueño ayudándolos con las tareas luego de nuestras largas horas laborales dentro o fuera de la casa, o cuánto conocemos sobre determinados temas. 
 
El pasado domingo, cuando volvíamos en familia de un lindo paseo durante el cual contemplamos la súper Luna a orillas del lago Ypacaraí, mi hijo de 11 años soltó una de sus consultas: mamá, ¿qué le pasó a Van Gogh? ¿En qué sentido? le pregunto. Sobre su accidente, agrega. Ah!, ¿cómo perdió su oreja? Disparo. Sí, quiero saber cómo perdió su oreja. Como en realidad no conocía cuál fue el episodio en que el gran pintor holandés se quedó sin uno de los protectores de su aparato auditivo, no tuve más remedio que decirle que no sabía bien si fue durante una pelea o un accidente. 
 
Voy a averiguar y te cuento mañana, le dije, pero mientras tanto te puedo decir que fue muy amigo de otro artista llamado Gaugin, que pintó cuadros con hermosos girasoles y que hay un grupo español que se llama La oreja de Van Gogh, le contesté; y él dijo: ya sé lo del grupo. 
 
Escarbé en mi memoria para ver si recordaba qué contó Mario Vargas Llosa sobre la amistad de ambos pintores, en su novela “El paraíso en la otra esquina”, pero la edad empieza a pasar la factura, y hay que refrescarla únicamente informándose o volviendo a leer sobre ciertos episodios. 
 
No sé si mi hijo trajo la inquietud de la escuela o de algunos de sus programas de televisión, como  “Phineas y Ferb” o “Los hechiceros de Waverly Place”.  Por un lado, me alegró que se interese en temas culturales, pero por otro, me apenó no haber podido responderle su inquietud. Entonces me puse a “googlear” rápidamente para saber algo más, y cuán grande fue mi sorpresa al leer que aparentemente fue el propio Paul Gaugin, el responsable del ataque que convirtió el suceso en algo lleno de misterio. A mi hijo le fascinará la historia. 
 
Una de las teorías más recientes indica que durante un encuentro en la ciudad de Arlés, donde vivían entonces, el pintor francés y Van Gogh tuvieron una discusión que acabó en la mutilación de la oreja del segundo, desmitificando la otra creencia de que el propio pintor holandés se la había cortado a sí mismo durante uno de sus ataques de locura. Ambos hicieron un pacto de silencio y ocultaron el hecho a la policía y lo hicieron pasar por un accidente.  Seis meses después, el gran Vincent Van Gogh fue internado en un hospital siquiátrico y poco tiempo después murió a causa de las secuelas de un intento de suicidio. Hoy sus maravillosas pinturas continúan contando con sus colores, sobre sus angustias y alegrías.