lunes, 4 de abril de 2011

Opiniòn - Crecer con grandes ausencias



(Publicado en La Nación, 2l 4.04.2011)
Llego tarde, con los cabellos recién lavados hechos un algarrobal. Digo buenos días despacio, para no perturbar la reunión que comenzó quince minutos atrás. Miro hacia la silla desocupada más cercana, pero termino pasando por el pasillo del medio, un poco perturbada, hacia la primera mamá que se mueve para darme paso.

Primera convocatoria del año en la secundaria. Cuarenta minutos antes, vía mensaje de texto mi hija me avisó que había reunión. Qué disyuntiva: la reunión en el diario o la reunión en el colegio. Si falto al primero mi jefe pondrá mala cara, si falto al segundo la nena va a pensar que no me importan sus cosas. Diez años atrás, los problemas eran otros, según la sicóloga de la institución. Por ejemplo, todavía no estaban muy insertada la nueva “conformación familiar”: enorme cantidad de padres separados y padres autoexiliados por cuestiones laborales, lo que se traduce en jóvenes con graves problemas de conducta, de aprendizaje y con trastornos emocionales, que caen fácilmente en las redes de gente inescrupulosa que les vende drogas o abusa físicamente de ellos. O bien caen en etapas depresivas de las cuales les cuesta salir. El problema son las telenovelas, opina un padre (uno de los pocos, en la reunión, ya que son las mamás quienes generalmente concurren a estos llamados). Para él, el mal ejemplo de las imágenes hot en horarios de protección al menor, sumado a los temas que tratan otros como la violencia, el narcotráfico y la prostitución, etc., son los culpables de los cambios conductuales en los jóvenes. Sugirió pedir al Ministerio de Educación y Culto, interceda en la prohibición de estas emisiones. El problema está en la casa, dice una de las mamás. Ella sostiene que la educación se inicia y se apuntala en cada hogar, con padres que se amen y se respeten, enseñando con el ejemplo. Muchas levantaron las manos para apoyarla, pero otras callaron, conscientes de que la realidad en muchos hogares es totalmente diferente. Otra menciona la mala influencia de internet, donde los jóvenes pueden encontrar desde fotos de Tom y Jerry hasta las páginas más pornográficas que se pueden imaginar, sin olvidar lo bueno y lo malo de las redes sociales como Twitter, Orkut y Facebook. Entonces alguien sostiene que es vital controlar lo que miran nuestros hijos en la televisión y en internet. Pero, casi todos los padres trabajamos fuera de casa y se vuelve difícil estar atentos a lo que hacen durante ocho o nueve horas al día. Algunos chicos mienten, y se van al cíber para ver otra cosa y no para buscar los datos que necesitan, argumentó una señora, que se confesó tutora de su sobrina, cuya madre trabaja en España. El día anterior, un jovencito de 15 años le faltó el respeto a una profesora. Es un niño con problemas en la casa, que traduce su tristeza y frustración en reacciones violentas. Otro caso relató la situación de una joven que había bajado bruscamente su rendimiento, y cuando su maestra le preguntó qué le pasaba, le dijo que sus padres no hacían más que pelearse todos los días. No veo la hora de que uno de los dos se vaya de la casa, porque no puedo estudiar, ni estar tranquila. Cuentan que dijo. También hablan de la hora de entrada, el exceso de maquillaje y el largo de los jumper, entre otros temas. Acertadísimos los temas tocados: los académicos y los relativos al comportamiento y sentimientos de nuestros hijos. Pero, de más de trescientos padres que se esperaba estuviéramos, apenas concurrimos un treinta por ciento. Y los chicos pasan lista. Antes de llegar a mi trabajo, vía mensaje de texto, una personita ya me pregunta si asistí.

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