jueves, 4 de junio de 2009

Relatos sueltos- Guardame el sol


(De "Un sueño en la ventana")


Un vecino prestó su camioneta para que lo trajeran a la ciudad, porque en el centro de salud dijeron que ya no podían hacer nada, que precisaba atenciones especializadas. Dejaron a las otras criaturas con la abuela y vinieron los dos con él. Trajeron sus pocas pertenencias en dos bolsones y su pelota para que pudiera jugar cuando estuviera mejor.

«Mamá, tengo frío», dijo cuando lo acostaron en la angosta cama del hospital, en una sala repleta de criaturas quejumbrosas y rostros de madres preocupadas. Su papá se quitó la campera, lo arropó y se acostó a su lado para darle más calor, pero vino la enfermera y le dijo que no podía acostarse con el paciente, entonces trató de explicarle que lo hacía sólo para que no sintiera frío, pero ella le ordenó que se levantara inmediatamente.

Les dieron una enorme lista de remedios que debían comprar, revisaron su billetera y se dieron cuenta que el dinero no les alcanzaría, entonces él se quitó la alianza y dijo que la iba a empeñar. Regresó en una hora con los remedios, un pan y un sachet de leche, pero Raulito no quiso tomar ni comer nada. Pidió su pelota y la tuvo a su lado, pegada al ángulo formado entre su costado y su brazo.

Al día siguiente le hicieron varios análisis y una radiografía y compraron más remedios. Fue necesario empeñar también la alianza de ella para pagar los gastos. Se turnaron para descansar. Extendían la campera de él bajo la cama de Raulito, así como hacían los otros padres de la sala y jugaban a olvidarse un momento de la preocupación para intentar conciliar el sueño.

El médico les dijo que lo prepararan para una intervención al día siguiente, que le dijeran que iba a ser sencillo y rápido, sólo se trataba de un pequeño tumor en el pulmón derecho. Trataron de animarlo hablándole de sus hermanitos y los amigos que dejó en el pueblo, de la cercana Navidad y la visita de los Reyes Magos que este año quizás le traerían una bicicleta para jugar con Teodoro, Pocho, Lalo y Francisco bajo el sol hermoso de enero.

La idea lo entusiasmó y dijo que no le tenía miedo a la operación, que iba a ser valiente como un hombrecito, porque si no, ¿quién iba a recibir su bicicleta, si él no se curaba? Iba a precisar sangre, dos padres de la sala se ofrecieron para donarle, para que no hiciera falta empeñar la cadena.

Lo despertaron muy temprano, y lo acostaron en la camilla para llevarlo hacia la sala de operaciones. Los dos fueron con él hasta la entrada para que no tuviera miedo. Le dieron muchos besos antes de dejarlo entrar. «Mamá, guardame el sol para cuando salga y pueda jugar con mi pelota», le dijo antes de entrar lloroso.

La operación duró casi tres horas, cuando salió dormía profundamente y su intensa palidez los asustó tanto que ella fue corriendo a llorar al pasillo. El médico dijo que lo volvieron a coser sin quitarle nada, que ya no había caso, que había que esperar sólo un milagro.

Les dieron una larga lista de remedios y cuidados a seguir hasta que... Empeñaron la cadena de ella y sus aros de filigrana para llevar todo lo que hiciera falta porque a veces en el pueblo no se consiguen algunos medicamentos, y se fueron.

Partieron de mañana, con el sol de diciembre alumbrando y quemando tan fuerte como el dolor quemaba sus corazones. «¡Mamá, me guardaron el sol!», dijo Raulito cuando salió a la calle en brazos de su padre. «Cuando estés mejor vas a jugar con los otros chicos», le dijo su papá, deseando en lo más profundo de su corazón que ocurra el milagro

8 comentarios:

Maritza dijo...

Caraguatay,4 de junio de 2009

Sra:Milia Gayoso
Somos alumnos del 9º "B" del Colegio "Las Mercedes", nos dirigimos a Ud. que hemos estado leyendo su libro "Antología de Abril" muy interesante por cierto en todos y cada uno de sus capítulos nos has dejado un mensaje para nuestra vida diaria.
Para nosotros es como un sueño poder estar frente a frente con Ud., poder entrevistarle y así poder conocerla mejor.
Además leer nos ayudó a mejorar nuestra escritura y desarrollar más nuestras capacidades en la comprensión lectora.
Nos gustaría mucho poder preguntarle acerca de sus obras, para nos pueda dar sugerencias para que podamos ser igual que usted y empezar a escribir.
Estaremos esperando anciosamente reunirnos con usted y también estaremos pendientes de un escrito suyo.
Cariños y besos.
Alumnos del 9º "B"

Alejandro Hernández y von Eckstein dijo...

Hola Milia: me gusto tu relato en especial que dejas al arbitrio del lector, al dejar el final abierto, la decisión de salvar con un"milagro" al niño.
Aunque hoy en día muchos an dejado en creer en milagros estos existen. Lastima que los periódicos solo "venden" calamidades y desesperanzas, que bueno seria que se publicaran también los pequeños milagros para que estos den esperanza a los que la necesitan.

Milia Gayoso Manzur dijo...

Hola chicos,
me hace feliz saber que estàn leyendo un libro mío, y que les sirve para mejorar la escritura y la comprensión lectora. A mí también me gustaría conocerlos, creo que algunos alumnos de su colegio vendrán a la Feria del Libro de Asunción, donde tendremos un encuentro, pero seguramente no podrán venir todos. Entonces, yo iré junto a ustedes, si Dios lo permite, en julio, luego de las vacaciones de invierno, para que me puedan hacer todas las preguntas que quieran.
Ustedes quieren saber cómo se hace para empezar a escribir. No es para nada dificil, pero sí es importante leer mucho, eso ayuda a mejorar la escritura, aporta vocabularios para hablar y abre la mente a horizontes insospechados.
Es bueno escribir, porque ayuda mucho a liberar las cosas que guardamos dentro, algunas tristes y otras muy bellas.
Nos vamos a ver muy pronto. Les mando miles de besos y abrazos.

Milia Gayoso Manzur dijo...

Hola Alejandro,
no dejes de creer en milagros. Hace poco leí algo hermoso, aunque lastimosamente no estaba escrito el nombre del autor: "Existen dos formas de ver la vida. Una es pensar que no existen milagros y la otra es pensar que todo es un milagro".
"Guardame el sol" está inspirado en la historia real de miles de niños que llegan hasta los hospitales públicos de nuestro pais. El de mi relato, estuvo en el Hospital de Clínicas, hace más de veinte años. He visto el sufrimiento de sus padres y he visto la esperanza y el deseo de un milagro en sus ojos... y hoy quiero creer que el niño se curó y se ha vuelto un hombre de bien.

Maritza dijo...

Caraguatay, 08 de junio de 2009

Sra. Milia

Somos los alumnos del 9º "C" del Colegio "Las Mercedes", nos dirijimos a Ud.,para decirle que nos gusta mucho su libro "Antología de Abril" porque nos ayuda para comprender ciertas como por ejemplo; que tenemos que estudiar para poder llegar a ser alguien en la vida, mirar, analizar siempre el camino que vamos a escoger y valorar la vida que tenemos.
Te admiramos por esa gran riqueza que guardas dentro tuyo, el de ser una persona que transmite mucho amor, sinceridad.
Esperamos reunirnos con un usted muy pronto.
Saludos y mucha suerte.

Alumnos del 9º "C"

Milia Gayoso Manzur dijo...

Hola chicos,
por lo que veo, ustedes tienen la enorme suerte de contar con una profesora que les abre la mente a la lectura. Qué alegría. Yo también tuve una profesora así, como Maritza, que me ayudó a descubrir la belleza de los libros (Lean mi comentario "A Martha,mi maestra", para saber de qué les hablo).
Yo me siento muy contenta de que descubran cosas positivas en mis cuentos, y que las historias les sirvan para aprender y desear mejorar cada día más.
Siempre es posible salir adelante con esfuerzo y dedicación. Cada día, podemos descubrir de qué manera vamos saltando los obtáculos, y lo bien que eso nos hace.
Yo también espero verlos pronto, les agradezco mucho su cariño.

Besos y abrazos, también para ustedes.

N dijo...

Hola Milia:
Despues de leerte durante horas, me quedé aca, porque el "viento norte de abril" esta soplando en julio. La histeria y la rapiña se están robando el sol desde la entrada misma de los hospitales, farmacias y pantallas de TV. La cruel y estúpida forma de alcohol en gel y barbijos imposibles de encontrar para la mayoría, nos arrancan la piel y nos tapan hasta la sonrisa.
Ojala la luz que encendes en nosotros se multiplique.
Nestor Zawadzki

Milia Gayoso Manzur dijo...

Hola Nestor,
qué agradable sorpresa encontrar tus palabras luego de varios días de no abrir el blog.
Soy yo la que quiere agradecerte por darle vida a miles de niños paraguayos, con una entrega mucho mayor de la que te correspondía. Ojalá puedas regresar alguna vez, porque Paraguay necesita de seres humanos como vos.

Gracias