martes, 8 de mayo de 2012

Comentario - La oreja de Van Gogh


Publicado en La Naciòn. 8-05-2012


(Dibujo Nelson Marìn)






La oreja de Van Gogh


 
Con el correr de los años, superamos las etapas de las preguntas difíciles en casa, y muchas de ellas pasaron a formar parte del rico anecdotario familiar, como seguramente le ha ocurrido a usted con sus hijos.
Sin embargo, los niños siempre nos ponen a prueba, ya sea para comprobar qué capacidad de paciencia tenemos, cuánto podemos soportar el sueño ayudándolos con las tareas luego de nuestras largas horas laborales dentro o fuera de la casa, o cuánto conocemos sobre determinados temas. 
 
El pasado domingo, cuando volvíamos en familia de un lindo paseo durante el cual contemplamos la súper Luna a orillas del lago Ypacaraí, mi hijo de 11 años soltó una de sus consultas: mamá, ¿qué le pasó a Van Gogh? ¿En qué sentido? le pregunto. Sobre su accidente, agrega. Ah!, ¿cómo perdió su oreja? Disparo. Sí, quiero saber cómo perdió su oreja. Como en realidad no conocía cuál fue el episodio en que el gran pintor holandés se quedó sin uno de los protectores de su aparato auditivo, no tuve más remedio que decirle que no sabía bien si fue durante una pelea o un accidente. 
 
Voy a averiguar y te cuento mañana, le dije, pero mientras tanto te puedo decir que fue muy amigo de otro artista llamado Gaugin, que pintó cuadros con hermosos girasoles y que hay un grupo español que se llama La oreja de Van Gogh, le contesté; y él dijo: ya sé lo del grupo. 
 
Escarbé en mi memoria para ver si recordaba qué contó Mario Vargas Llosa sobre la amistad de ambos pintores, en su novela “El paraíso en la otra esquina”, pero la edad empieza a pasar la factura, y hay que refrescarla únicamente informándose o volviendo a leer sobre ciertos episodios. 
 
No sé si mi hijo trajo la inquietud de la escuela o de algunos de sus programas de televisión, como  “Phineas y Ferb” o “Los hechiceros de Waverly Place”.  Por un lado, me alegró que se interese en temas culturales, pero por otro, me apenó no haber podido responderle su inquietud. Entonces me puse a “googlear” rápidamente para saber algo más, y cuán grande fue mi sorpresa al leer que aparentemente fue el propio Paul Gaugin, el responsable del ataque que convirtió el suceso en algo lleno de misterio. A mi hijo le fascinará la historia. 
 
Una de las teorías más recientes indica que durante un encuentro en la ciudad de Arlés, donde vivían entonces, el pintor francés y Van Gogh tuvieron una discusión que acabó en la mutilación de la oreja del segundo, desmitificando la otra creencia de que el propio pintor holandés se la había cortado a sí mismo durante uno de sus ataques de locura. Ambos hicieron un pacto de silencio y ocultaron el hecho a la policía y lo hicieron pasar por un accidente.  Seis meses después, el gran Vincent Van Gogh fue internado en un hospital siquiátrico y poco tiempo después murió a causa de las secuelas de un intento de suicidio. Hoy sus maravillosas pinturas continúan contando con sus colores, sobre sus angustias y alegrías.

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