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Relatos sueltos - Todos los cielos

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De "Micro-relatos para Julietta" A Yayita, Naita, Mercedes y Dominga. Solíamos acostarnos boca arriba en el patio y pensábamos que ese cielo inmenso, tapizado de estrellas, era sólo para nosotras. Que cada sitio tenía su propio cielo, y por ende, sus propias estrellas. ¿Y la luna?, que tenía un costado para cada lugar, y ese, con las sombras con forma de conejo, era nuestra para siempre. Rondábamos alrededor de los ocho años, con mis queridas amigas y la fantasía era el regalo cotidiano de nuestra infancia.

FRASES HERMOSAS

"El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace" "Gracias Señor, por anular el acta que era contra mi y clavarla en la cruz. Hoy tengo paz porque tu eres mi paz y nada ni nadie podrá avergonzarme jamás". "A tristeza nao tem fim a felicidade sim" (Vinicius de Moraes) "Un poco para no morir, en el primer encuentro" (de "Madame Butterfly) "El tiempo es sabio y cura" (anònimo) "Hay una historia en cada amanecer" M. Benedetti "La desdicha es grande, pero el hombre es aùn màs grande que la desdicha" Rabidranath Tagore "Yo te enseñarè el camino" (Salmo 32.8) "El amor no es encontrar a alguien con quien vivir. Es encontrar a alguien con quien no se pueda dejar de vivir" ...

Relatos sueltos -En llamas sobre el Ganges

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De "Fuego que no se apaga- Relatos de amor y desamor" A Julio (y en la querida memoria de Berta "Toti" Medina) Agua, flores, sollozos… y luego el fuego. Una balsa de varas largas, muy largas, ¿Cuántas pilas de ellas estarían encimadas?. Abajo, el Ganges corría más despacio, menos impetuoso que nunca. Abajo, el Ganges se llevaba restos de siglos .. y me llevaba despacio, suavemente, mecida por el viento y el aroma embriagante de millones de pétalos que me envolvían por entera. Ví los pétalos esparcidos sobre el agua, y los a vi a ellos arrojarlos sobre la corriente sinuosa. Arrojaron las flores, sus lágrimas y un trozo de sus corazones. Una sensación, entre dulce y triste me invadía. ¿Pero, a qué parte de mí? ¿A la que navegaba en esa balsa envuelta en un sari bordado en oro y púrpura? ¿O a la mujer sin cuerpo que flotaba en un espacio indefinido sobre el oscuro ...

Relatos sueltos -Naomi

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De "Las alas son para volar" En realidad se llama Teodora, pero cuando entró al mundo de los blancos, descubrió nombres que sonaban mejor y quiso cambiarse el suyo. En casa de Alicia Cohene encontró una revista de modas, y allí estaba una mujer muy negra pero fascinante, que vestía las ropas más finas, y se llama Naomi. Me quiero llamar así, dijo Teodora ante la mirada asombrada de su amiga, una jovencita rubia de ojos azules, la única que la aceptó desde el primer día. De piel cobriza y pelo negro y lacio, Teodora Moteroi llegó una mañana al colegio, apretando sus cuadernos contra el pecho, para que no se le notara el temblor. Siéntese allí, le dijo la maestra. La chica de al lado no pudo disimular su risita burlona cuando la vio vacilar ante la silla. Se quedó derechita, quieta, con la mirada fija hacia la profesora y el pizarrón. No quiso mirar hacia ninguno de los lados, porque adivinó decenas de ojos curioso...

Relatos sueltos-Rosas amarillas

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                (De Micro-relatos para Julietta)   Su aroma aún penetra hasta lo más profundo de mi ser. Las veo trepar la pared añosa, las huelo ahora como a los siete años, las acaricio con los ojos cerrados, las beso suavemente para no estropear su piel aterciopelada. Es de siesta en mi recuerdo, y las rosas amarillas de mi bisabuela Toribia siguen perfumando mi memoria. 

Columna - Recordando a Sandro

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Su voz susurrante que era casi como un beso Eran finales de la década del sesenta cuando unas amigas de mis tías, que trabajaban en Buenos Aires, volvieron a Villa Hayes a pasar las fiestas de fin de año. Las chicas, cuatro hermanas, trajeron los últimos discos de vinilo de Sandro. Los ponían en el tocadiscos y escuchaban los temas, totalmente encantadas. Apenas una niña, me aprendí las letras de las canciones, de tantas veces que la aguja del prehistórico aparato se posó en el primer surco para volver a sonar, una y otra vez.   A los nueve años, cuando fuimos a vivir a Buenos Aires con mamá, pude ver su película “Quiero llenarme de ti”. “El Gitano” se encontraba en su apogeo, llenando teatros, realizando giras por toda Latinoamérica y vendiendo discos. Estaba naciendo un inmortal. Seductor nato, de joven y de maduro, su voz susurrante que era casi como un beso, le seguía produciendo la misma piel de gallina a sus admiradoras, cuarenta años después. ¿Meloso? Sí, pero irresistiblemente ...

Relatos sueltos -Elisa

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De "El peldaño gris" Quise salir corriendo, sin rumbo, quise morir, que me tragara la tierra. Quise no haber existido nunca cuando lo supe. Ella me tiró, me sacó de su vida, me dejó y luego desapareció. Y ahora vuelve y me busca, quiere tratar de explicar lo inexplicable; yo no la quiero oír, quiero que se marche. Ya me lo habían dicho varias veces en la escuela, o sea, me lo habían insinuado suavemente algunas compañeras, y con maldad otras, pero papá decía que no tenía que darle importancia a las habladurías. “Te envidian”, susurraba, mientras me apretaba contra su pecho. Una vez le planteé seriamente a mamá: “Dicen que no soy hija de ustedes, que soy adoptada. Por favor, contame la verdad”, y ella se estremeció, preguntó quién me lo había dicho y cuando se lo conté dijo que era una tontería: “Claro que sos nuestra hija, de lo contrario cómo te explicás que te queramos tanto”, y salió de la habitación, pero a mí me quedó una sensación de vacío en algún lugar del pec...