Relatos sueltos - Todos los cielos

De "Micro-relatos para Julietta"
A Yayita, Naita, Mercedes y Dominga.
Solíamos acostarnos boca arriba en el patio y pensábamos que ese cielo inmenso, tapizado de estrellas, era sólo para nosotras.
Que cada sitio tenía su propio cielo, y por ende, sus propias estrellas. ¿Y la luna?, que tenía un costado para cada lugar, y ese, con las sombras con forma de conejo, era nuestra para siempre.
Rondábamos alrededor de los ocho años, con mis queridas amigas y la fantasía era el regalo cotidiano de nuestra infancia.
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