Relatos sueltos - Villa Hayes

De "Micro-relatos para Julietta"
La luna de plata se miraba en tu río, y los niños contaban cuentos de aparecidos y de hadas, mientras otros cantaban en rondas o alrededor de minúsculas fogatas.
Al amanecer, blanquísimos jazmines poblaban los caminos, hacia las escuelas, bañados de sol o chapoteando en los charcos... El aire era limpio, con perfume a aromitas, a campos verdes y huertas frescas. Reinaba el más precioso silencio sólo interrumpido por el canto de las aves, el paso de los barcos , el ruido de los remos, los chapuzones y los juegos en el agua.
La balsa y las canoas te hacían cercano el camino hacia el otro pueblo, Piquete Cué, al otro lado del río....
Luego hicieron un gran puente, para unir los territorios divididos y los canoeros fueron quedando sin conchabo.
Los niños han crecido y han migrado, el río es un espejo que mancharon sin piedad, y el aire... el aire siente escupidas de carbonilla y acero.
Se ha roto el paisaje, se ha muerto el hechizo.
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