lunes, 31 de agosto de 2009

Relatos sueltos -Motivo de felicidad


      

                     (De “Micro relatos para Julietta”)

 

Era octubre, domingo de mañana. “Mamá, tengo una sorpresa para vos”, me dijo mi  niño,  llevándome de la mano hacia el patio. Mirá, floreció el lapachito… exclamó, con los ojos brillándole de la emoción y esperando mi asombro y alegría.

Allí estaba, era apenas un proyecto de árbol:  pequeño,  buscando el cielo con su delgado tronco, con un trozo de oro entre sus ramas. Una sola flor, para alegrarnos la vida.

¡Qué belleza!, le dije, y le estampé un beso al pequeño tajy. Entonces, él también dichoso de alegría, le dio un beso a la aún suave corteza,  y nos miramos felices. Era tan poco, pero tan inmenso nuestro motivo de felicidad.  

2 comentarios:

Alejandro Hernández y von Eckstein dijo...

Cuantas veces dejamos que cosas como esa pequeña flor de lapacho queden desapercibidas en el agobio del día a día.
Los "adultos" debemos volver a tomarnos un tiempo para OBSERVAR las pequeñas grandes cosas de la vida dejando un poco de lado las banalidades que, aunque parezcan tan importantes,nos vuelven cada día más insensibles .

Milia Gayoso Manzur dijo...

Sí, Alejandro, en la vorágine cotidiana, vamos perdiendo el gusto por las cosas pequeñas, que sin embargo son inmensas. Volver a descubrirlas es una aventura que nos hace sentir esos anhelados instantes de felicidad.